• Derechos de autor, salsa y música cubana, un verdadero Triángulo de las Bermudas mirado y analizado a través del caso particular de Johnny Pacheco. Un artículo polémico escrito por el especialista en discografía antillana Sergio Santana Archbold.

    En la historia de la salsa, y como una norma en sus primeros años, continuamente se habla sobre los derechos de autor y sus despojos; un ejemplo indudable es Johnny Pacheco, carismático músico y líder del sello Fania, y cabeza visible del salsopolio de los años 70 del siglo pasado.

    El tema de los supuestos plagios de Pacheco y el uso excesivo de los fastidiosos e injustos D.R.A (Derechos Reservados de Autor) que desconoce los verdaderos derechos de los compositores -que en la mayoría de los casos de Fania y Pacheco son cubanos-, es el tema pancomer dentro de los coleccionistas, los críticos y los melómanos de a pie.

    La Revolución Cubana trajo consigo el inmisericorde bloqueo norteamericano, que estructuró el escenario en el cual se inició la apropiación de ritmos y composiciones cubanos: el bloqueo impidió que éstos reclamaran su trabajo. Esta situación ha traído hasta nuestros días enormes malestares, no sólo con los compositores mismos, sino también con sus herederos; la discusión se torna interminable, y la aportación legítima de la música cubana a la salsa se desconoce.

    En este sentido, uno de los temas más comentados como parte de las apropiaciones de Pacheco, es el exitoso e imprescindible Quítate tu, tema cimero en la historia de la salsa e insignia de las presentaciones de Fania All Stars.

    Vamos a recorrer el camino de esta composición.

    Quítate Céspedes pa ponerse Grau San Martín

    El tema en polémica tiene sus raíces en una obra de teatro cubana titulada “Quítate tú para ponerme yo” del año 1933. Es una obra de tinte político en la cual, y según Cristóbal Díaz Ayala (1), “se escenificaba a cada presidente, con música alusiva: Zayas con música china; José Miguel Gómez con la chambelona, Menocal con un repique de timbales, y a Grau, a la sazón en el poder, con “Buchi pluma na´ má”. El exégeta Díaz Ayala hace referencia a los presidentes cubanos José Miguel Gómez, que gobernó la isla entre 1909 y 1913; Mario García Menocal, el cual tuvo un gobierno de dos periodos entre 1913 y 1921; Alfredo Zayas, quien gobernó entre 1921 y 1925; y Ramón Grau San Martín, que estuvo gobernando en el momento en que se estrenó la obra. Adicionalmente, la obra critica la repartición de la presidencia de la república entre dos partidos cubanos en el periodo que va de 1925 a 1933, época en que cayó el gobierno dictatorial de Gerardo Machado, el conocido Machadato.

    Gracias a la revuelta popular, Machado renuncia y, posteriormente, se exilia. Alberto Herrara y Franchi, como parte de un gobierno provisional, pactado entre el partido de oposición ABC de tinte fascista y la embajada norteamericana, toma el poder el 12 de agosto de 1933, hasta que, el 13 de agosto (¡un día después!), el congreso nombra como presidente al doctor Carlos Manuel de Céspedes y Quesada; gobierno de transición que sólo duraría en el poder un mes. El 4 de septiembre de 1933, un grupo de militares insurgentes liderados por un desconocido de nombre Fulgencio Batista, toma el control del ejército en un hecho conocido como la “Revolución de los Sargentos”; en dicho hecho, el Directorio Revolucionario pactó con los militares y el catedrático universitario Ramón Grau San Martín fue elegido presidente del nuevo gobierno; Batista fue ascendido a general y nombrado nuevo jefe de las fuerzas armadas. Todos estos hechos históricos son nombrados en la mencionada obra de teatro.

    En la segunda noche de la puesta en escena de la obra, sigue contando Díaz Ayala, se culminó con una batalla campal de huevos, tomates y piedras. La policía tuvo que calmarla a tiros.

    Es así entonces como se entrevé una obra polémica que el pueblo, a través de un estribillo propio, ridiculizó. Las orquestas hicieron lo mismo a través del estribillo en sus presentaciones.

    Sublime pachanga

    En 1956, Melquiades Fundora, flautista, compositor y director de orquesta, funda, con un pretencioso nombre, una charanga: la Orquesta Sublime; a finales de la década dicha orquesta da inicio a las primeras grabaciones de la alegre pachanga (baile que ya habían estrenado en los Jardines de La Tropical, imperio del baile en La Habana). Y por ahí llegó el popular estribillo dentro de la grabación del tema Ahora bailo yo, composición de Rolando Fundora, hermano de Melquiades; en la voz de Marcos Perdomo -compositor de El bobo de la yuca, tema popularizado por el rítmico y bárbaro Benny Moré (y Daniel Santos), y dado a conocer en un sencillo del sello Panart (también aparece en varias recopilaciones pachangueras, entre ellas Encuentro de Charangas, Evasion Records 7395).

    Posteriormente, en 1961, y en plena efervescencia pachanguera, Tito Rodríguez con su orquesta, ahora convertida en una charanga, grabó la versión de La Sublime con el título Ahora me toca a mí, incluido en el LP Charanga Pachanga with Tito Rodríguez (UA Latino UAL-3140/UAS-6140). Al final de la grabación se escucha claramente el estribillo. En los créditos figura equivocadamente como compositor el rumbero habanero Calixto Callava, autor, entre otros, del bolero Lo añoro; de los sones La tumba brava y Retozón; y de los guaguancós El callejón de los rumberos, Guaguancó sabroso, Mi guaguancó sí da la hora, y Tiembla la tierra.

    No podemos pasar por alto la versión pachanguera de Ahora bailo yo, subtitulada “ahora me toca a mí”, de la orquesta armada por el instructor de baile y empresario Arthur Murray en 1961; esta versión se incluyó en un LP titulado Music for dancing Pachangas (Victor LPM-2428), LP que contó con la dirección de Mario Bauzá. En esta ocasión no se escucha el estribillo polémico, no obstante, repite el coro “ahora me toca a mí bailar”.

    También hay una versión de la Orquesta Oriental Cubana de Roberto Vásquez, incluida en el álbum Pachanga time (WS Latino 4213), donde la voz principal es la de Bolo Sánchez.

    Quítate tú en el Cheetah

    Ahora viene lo que conocemos del asunto. En el ya mítico concierto de Fania All Stars realizado el 26 de agosto de 1971 en el club Cheetah de Nueva york (localizado en la calle 53 con Broadway y propiedad de Jackie Cassen y Rudi Stern), Pacheco presentó un tema con el ya mencionado estribillo en el cual se destacan los soneos de las estrellas del sello Fania; lo tituló Quítate tu. En los créditos del álbum figuran como compositores Johnny Pacheco y Bobby Valentín.

    Posteriormente, y muchos años después de cantarlo como tema obligatorio en cada una de las presentaciones (ya que en él se daba participación en conjunto a cada uno de los vocalistas), Juan Carlos Gutiérrez Monroy (2) le preguntó a Pacheco el origen del tema; el flautista contestó: “Eso fue dos días antes del recital de Fania All Stars en el Cheetah, cuando salíamos –Bobby Valentín y Johnny Pacheco– del restaurante del hotel que está frente al Cheetah, nos quedamos (atascados) los dos que no podíamos salir y entonces vino el estribillo y de allí salí corriendo para hacer el arreglo…” En otra entrevista aseguró que el restaurante es el conocido Asia de Nueva York.

    El tema fue arreglado con base en un montuno repetitivo, donde se alterna el canto con el coro y el solista (antifonal); los cantantes “sonean” en cuartetas y décimas -dentro de los estrictos cánones del buen sonero-; y se culmina con magistrales e improvisadas descargas de Yomo Toro (en el cuatro puertorriqueño), lo mejor de la presentación, de Roberto Rodríguez en la trompeta, y de Ray Barretto que se excita al final dándole a las congas contra el piso del escenario en un toque efectista e impresionista; ni hablar del mambo endiablado de los metales de Reinaldo Jorge, Roberto Rodríguez, Barry Rogers, Larry Spencer y Bomberito Zarzuela. Impresión que quedó para los oídos, y en las imágenes de la película Nuestra Cosa Latina, una descarga de más de 16 minutos de duración.

    A partir de entonces, el contrapunteo de voces en este coro se ha vuelto común en las presentaciones de varios artistas: es el caso de Héctor Lavoe quien lo utilizó en sus presentaciones; de Gilberto Santa Rosa y Víctor Manuelle que, cada vez que se reúnen en una tarima, hacen alarde de sus dotes como improvisadores; en el 2005 también fue llevado a los potreros del reggaetón: el colectivo conocido como Los 12 Discípulos que conforman Gallego, Vico C, Eddie Dee, Tego Calderón, Voltio, Zion, Daddy Yankee, Ivy Queen, Johnny Prez, Nicky Jam, Wiso G y Lennox, tomaron el estribillo para un contrapunteo de raperos en el cual se disputan la supremacía del género urbano.

    A las arcas de Pacheco y Valentín han llegado pagos de regalías por las versiones de Gerardo Rosales y su Trabucombo (2004), Marc Anthony en la banda sonora de la criticada película El cantante (2007), Estrellas de Envidia (2007), Las Estrellas del Comborican (2007) y Larry Harlow´s Latin Legends of Fania (2007), entre otros.

    Pacheco al banquillo

    Y aquí es donde viene Quítate tu a sentarse en el banquillo… ¿Son realmente Pacheco y Valentín los compositores de Quítate tu? ¿Justifica el uso repetitivo del estribillo la autoría de ambos músicos? ¿Acomodar a un nuevo arreglo un tema ya conocido y tradicional, infiere una nueva composición? ¿Se puede patentar así una nueva composición?

    Este asunto se agrava y cualquier opinión puede tomarse como conjetura. No queda demás recapitular el muy comentado caso de la demanda por 10 millones de dólares de Eddie Palmieri a Gloria Estefan, en mayo de 1991, por el uso del estribillo “oye mi canto”, estribillo usado por el pianista en 1981 en la grabación del tema Páginas de mujer, composición de Palmieri, Magdalena González y Francisco Zumaqué, y arreglo de Juanito Márquez; incluido en el “Álbum Blanco” del pianista y vocalizado por Cheo Feliciano.

    Oye mi canto fue grabado por Gloria Estefan en 1989 e incluido en el álbum Cuts both ways (Epic-Sony EK-45217); figuraron como compositores Estefan y los músicos de su orquesta Jorge Casas y Clay Ostwald. En el desarrollo de la demanda los esposos Estefan -Gloria y Emilio- argumentaron que “oye mi canto” era un estribillo popular que se usaba en las viejas danzas del folclor popular del carnaval habanero, por tanto nadie los había registrado y nadie podía reclamar; no había registros discográficos ante el proceso jurídico. Finalmente, el juicio se celebró en 1995, y los Estefan, con el apoyo testimonial de investigadores cubanos como Helio Orovio, ganaron el caso. Palmieri apeló, pero la demanda fue desestimada por el juez Richard Owen de la Corte Federal del Distrito Sur de Nueva York.

    La gran diferencia con lo que nos concierne, es que sí existen registros sonoros verificables con el estribillo “quítate tu pa ponerme yo”: La Orquesta Sublime y la orquesta de Tito Rodríguez, donde figuran Rolando Fundora y Calixto Callava como compositores.

    Revisionismo discográfico

    El musicógrafo y amigo Andrés Campo se dio a la tarea de revisar la discografía de Pacheco con sus diferentes agrupaciones -su Charanga, su Tumbao, su Nuevo Tumbao y su Tumbao Añejo-; de un total de 41 álbumes editados entre 1960 y 2005, aparecen grabados 389 temas, que resumimos en el siguiente aparte:

    – 64 temas aparecen de la autoría de Pacheco: 16,45%
    – 54 temas aparecen como D.R.A.: 13,88%
    – 78 temas de autores cubanos: 20,05%
    – 53 temas de autores de varias nacionalidades: 13,62%
    – 140 temas de autores de nacionalidad desconocida: 35,98%.

    Revisando lo anterior, vemos que 271 temas, o sea el 69,66% de lo grabado por Pacheco, tienen por lo menos anotado el nombre de un autor.

    Ahora bien, y como se alcanza a apreciar, en las grabaciones de Pacheco hay un porcentaje apreciable de uso del D.R.A, y, como asegura Antonio Mercado, “muchos han utilizado este esperpento, inclusive hasta músicos cubanos, aunque no de la manera tan descarada y oportunista como lo hicieron muchos músicos por fuera de Cuba, y allí está Pacheco ante la falacia del D.R.A.”.

    Entre las composiciones más conocidas de Pacheco con sus diferentes agrupaciones tenemos El güiro de Macorina, Soy guapo de verdad, Acuyuyé, Recuerdos de Arcaño, Soy del monte, Pónle punto, Víralo al revés, El Tumbao y Celia, La dicha mía, El faisán, Corso y montuno y El guaba; en las voces de Chivirico Dávila, Elliot Romero, Rudy Calzado, Vitín López, El Conde Rodríguez, Monguito, Héctor Casanova, Celia Cruz y Justo Betancourt.

    Otras composiciones de Pacheco, entre cerca de 150 registradas, son Mi gente y El rey de la puntualidad popularizadas por Lavoe; Tito y Celia y El número cien por Tito Puente; y Coro miyaré por Fania All Stars.

    Es posible que otras composiciones de Pacheco estén en entredicho. Con las que le conocemos y hemos bailado en las últimas décadas, registradas legalmente a su nombre, seguramente no hubiera necesitado armar esta polémica que seguirá por mucho tiempo. Esperamos que otros investigadores continúen este primer acercamiento nuestro.

    Ya han pasado más de 30 años de aquella mágica noche del Cheetah.

    Se fueron las comparsas…

    Nadie ha negado la importancia de Pacheco en la historia de la salsa, ha recibido todos los calificativos posibles: desde innovador hasta jefe pasando por músico -flautista, percusionista, arreglista, compositor, director-, empresario, creador, maestro, pionero, leyenda, ejecutivo, polifacético y productor. Todos los méritos los tiene el dominicano. Incluso lo han llamado equivocadamente “el creador -padre- de la salsa” en un género de creación colectiva en el cual tantos ritmos, arreglistas, intérpretes, productores y compositores han participado.

    Lo que sí no dudamos, es que Pacheco, alrededor de la autoría de Quítate tu, tiene un compromiso con nosotros. Seguramente en sus memorias, las cuales nos ha anunciado durante tantos años, nos aclarará este asunto.

    Sergio Santana.

    Agradecimientos:
    Debemos confesar que este rompecabezas no tendría sentido en su armado sino tuviéramos la colaboración organizada de Andrés Campo Uribe, a la que hemos añadido aportes de Nando Alvericci, Antonio Mercado “Papucho”, Rafael Bassi, Joaquín DJannon, Pablo del Valle, Carlos Mantilla, las motivaciones de Orlando Montenegro, y varios aportes de los forodependientes de Herencia Latina con Israel Sánchez y el licenciado boricua Marquitos C a la cabeza. A Sandra Milena Ossa van los abrazos y los agradecimientos por las revisiones gramaticales, realizadas además en forma cariñosa.

    Notas:
    (1) Díaz Ayala, Cristóbal, Música cubana del areito al rap cubano, Ed. Fundación Musicalia. Puerto Rico. 2003. Pag. 185.
    (2) http://www.americasalsa.com/entrevistasmx/pacheco.html