Un compás natural

PastoJazz2014_afiche1

El festival PastoJazz 2014: músicas del mundo rinde homenaje a Noro Bastidas, quintaesencia de dos épocas de talento nariñense al servicio del jazz.

Hace muuuchos años, cuando Pasto estaba tan escondida que ni “la ciudad sorpresa” la llamaban y la Segunda Guerra Mundial apenas había acabado, un grupo de músicos nariñenses con deseos aventureros organizó en Bogotá el conjunto Swing Boys. Aquel quinteto con pinta de ensamble que hacía música estándar universal e instrumental y piezas de Lucho Bermúdez pero con pinta de jazz, lo integraban el pianista Alfonso Ocaña, el baterista Bolívar Larrañaga, el trompetista Fausto Martínez, y los saxofonistas (y también intérpretes de cuerdas) Plinio Herrera y Eriberto Mideros. Fue esa, que se sepa, la primera muestra de jazz pastuso en la capital colombiana.

Luego llegaría una extensa camada de músicos pastusos de gran calibre, algunos de los cuales se convertirían en figuras casi de inmediato, como Gerardo Sansón y Manuel Martínez Pollit; y otros que empezarían modestamente hasta alcanzar el estrellato, como Edy Martínez y Noro Bastidas.

Curioso el caso de estos dos últimos, pues son familia (Edy es sobrino de Noro), son pianistas (Edy lo alternó con la batería y Noro con la guitarra), y vivieron en dos épocas en Bogotá (Edy desde niño en los 40 y siendo un ilustre veterano en los 90; y Noro también a finales de los 40 y siendo ya un veteranazo en los 80). Sin embargo, a Edy lo tocó en Nueva York la varita mágica del estrellato en el jazz y la salsa, mientras que a Noro la historia lo ha tratado como a un artista local.

Luis Noro Bastidas fue jazzista en Bogotá y hombre de cualquier tipo de música en Pasto. En su tierra hizo parte de la orquesta Jazz Colombia, no necesariamente una agrupación que interpretara swing y bebop, pero si que había incorporado a su formato instrumentos de viento que le dieron la categoría que se conoce como “tipo jazz band”.

La Jazz Colombia fue una escuela para los músicos nariñenses de los años 40 y 50. Su cotización hizo que se la viera como un futbolista cuando ve a los equipos de la Premier League: su mayor anhelo es jugar allí. Por eso sólo los mejores tocaron en la Jazz Colombia, cuyo repertorio, al igual que la Swing Boys, abarcaba desde los tangos de Anibal Troilo hasta las gaitas de Lucho Bermúdez.

AlmaNarinense1También tocó en la orquesta Alma Nariñense, una soberana banda que se convirtió en la referencia número uno de la llamada “música elegante” de la ciudad durante los años 60. El propio Noro le contó a Julián Bastidas Urresty que si bien en sus comienzos Alma Nariñense sólo hacía bambucos y sonsureños, pronto incorporó estándares nacionales y clásicos de la canción popular americana, además de guarachas, mambos y chachachás. En ello influyó el propio Noro, el residente Fred Thayer, el director Enrique Bastidas y el joven talento Eduardo Maya.

Fantasías en 6/8

Pero metidos en la segunda etapa de vida bogotana de los dos músicos citados; con Edy Martínez preparando lo que sería su álbum Privilegio (Nuevo Milenio, 1995) y Noro Bastidas liderando un cuarteto en el Hotel Cosmos, sucedió un hecho llamativo que cambiaría las reglas del juego para estos músicos y sus paisanos continuadores. No fue un hecho puntual, sino una sucesión de acontecimientos motivados por un cambio de mentalidad y la irrupción de una nueva generación: el jazz colombiano estableció un nexo indisoluble con la música folclórica nacional del interior.

Para efectos nariñenses el primer brote se dio en 1993 cuando en el Festival Mono Núñez de Ginebra, Valle, el dúo conformado por el clarinetista paisa Jaime Uribe Espitia y el guitarrista ipialeño José Revelo Burbano arrasó con todos los premios finales del evento, entre ellos el de mejor obra inédita para Fantasía en 6/8, compuesta por este último.

Por supuesto, no se trata de una canción cualquiera, sino de un bambuco tratado con tanta limpieza, sencillez y emoción que se ha convertido en un referente de la interpretación instrumental académica colombiana. Y su nombre explica la ligera barrera existente entre dos músicas aparentemente tan distintas: es una fantasía, un juego para efectos del bambuco, y una fantasía, una improvisación melódica para efectos del jazz swing. Y es 6/8 porque es el compás natural del bambuco y porque es el ritmo ternario por excelencia del jazz.

Hay una teoría, una leyenda urbana más bien, que dice que todo lo que vaya más allá de un compás de 2/4 es muy complicado como para que lo toque cualquiera. Y es cierto. Hay una distancia de complejidad entre ambos compases. Pero también es una verdad a medias pues en 2/4 está la balada que tiene una estructura muy simple, pero también el son cubano que tiene una posibilidad armónica infinita. Y precisamente en la música afrocubana hay una variante en 6/8, más propia del denominado “complejo de la rumba” y cuya asociación con el 6/8 del jazz y del bambuco a duras penas ha sido explorado.

Respecto a la improvisación, algunos músicos de bambuco insisten en que ellos no improvisan con criterios jazzísticos; pero resulta que no hay un criterio jazzístico estándar para improvisar por la sencilla razón de que existen muchos estilos. Algunos de ellos han hecho carrera como el jazz latino de piano y ritmo (introducción, tema, improvisación, coda), pero se trata sólo de una forma de improvisar. Quizás el error provenga de considerar al jazz solamente como música improvisada y al bambuco como mera música de folclor.

Elucubraciones académicas aparte, lo cierto es que esa Fantasía en 6/8 de José Revelo, fue grabada por Uribe y Revelo en el álbum Recital (Codiscos, 1995), y oficializada en el repertorio del trío Seresta de los mismos músicos. Sin embargo, los que llevaron el tema a los altares de la música tradicional colombiana fue otro trío con otras intenciones regionales, aunque siguiendo el mismo patrón de desarrollo: Guafa Trío. GuafaTrio1

Integrado en sus orígenes por el flautista Ignacio Ramos, el bajista Leonardo Gómez Jattin y el cuatrista Armando González, Guafa Trío arrancó haciendo joropos con acento jazz en 1998. Una cosa llevó a la otra y antes de acabar los 90 los tres ya estaban interpretando bambucos y pasillos, y tratando de ir más allá de la formalidad en el bossa nova. Así llegaron al Mono Núñez de 1999, ganaron el primer puesto y se volvieron famosos.

Lo que siguió fue una seguidilla de grabaciones (Música Tradicional Colombiana, 2000; Entreverao, 2001; Entre Montaña y Sabana, 2004; y A Paso de León, 2006) y de giras por Estados Unidos y la Europa Mediterránea. En ello ayudó, por supuesto, su ángel de la guarda particular, Antonio Arnedo, y, como no, el impacto de su versión de Fantasía en 6/8 de su primer álbum y difundida con mucho ánimo en Barcelona y alrededores por Luis Ortiz de La Trocha Imaginaria.

Esa versión del tema de Revelo tenía un color distinto, quizás dado por el tono de la flauta de Ramos y la rítmica natural del cuatro de González, lo que ofrecía un sentido de amplitud y una evocación de sabana o de llano, diferente al sentido de recogimiento y de introspección melancólica andina de su original.

Pero bueno, lo cierto es que pasado un tiempo Guafa Trío fue cambiando hasta quedar sólo Ramos de sus integrantes originales. Gómez Jattin se fue a seguir liderando su novedoso proyecto Ale Kuma y a acompañar a su amada María Mulata. Armando González se separaría después. La de Gómez Jattin fue una separación polémica, por cierto, pues entre bambalinas estaba el retiro del mercado del disco Entre Montaña y Sabana y el lanzamiento de Herencia con un repertorio similar.

El nuevo álbum de Guafa Trío se titula Tempo Nuevo y cuenta con la participación de la cantante radicada en Barcelona Marta Gómez como invitada especial. Guafa Trío, que tiene a Cristian Guataquira en el cuatro y a Javier Andrés Mesa en el bajo, lanza el álbum en septiembre coincidiendo con la realización del festival PastoJazz.

Músicas del mundo

Desde hace ya tiempo los festivales de música no son rigurosamente especializados. Son eventos eclécticos que cobijan las llamadas músicas del mundo, las cuales no son más que reflejos de tendencias nacionales en boga como la del bambuco en Colombia. Para el caso del jazz, hasta los otrora exclusivos Montreux y Monterrey abogan por ritmos y géneros más distantes. Es el eco de la globalidad, lo cual ha influenciado festivales de otras músicas, como es apenas natural.

Todo esto va porque al mismo tiempo en que sucedía la polémica de Gómez Jattin y el álbum Herencia, un sector de la opinión le daba la espalda al festival Mono Núñez argumentando presencia internacional. Un hecho aislado, sin duda, pues no es lo que ocurre en otros eventos como PastoJazz y en los demás festivales del Circuito de Jazz Colombia, donde la participación internacional es uno de los temas más delicados y complejos, a la par de exitosos de los eventos.

El PastoJazz 2014 tiene como invitados nacionales (resulta evidente tras este escrito) a Noro Bastidas y a Guafa Trío, exponentes del ida y vuelta de la música autóctona y del jazz criollo. Dos generaciones, una que recoge el acerbo nariñense y la vieja tradición que el resto del país desconoce, y otra que representa los nuevos tiempos en que jazz y bambuco se han acercado hasta el romance… y que Pasto (cosa rara, dado el mundo en que vivimos) no conoce aún.

ChanoDominguez_OyeComoVa_bookLos invitados internacionales vienen de cinco países: España, Francia, Italia, Estados Unidos e Israel. Por España el excelso pianista gaditano Chano Domínguez y su enésimo proyecto de flamenco jazz, esta vez junto al guitarrista almeriense Niño Josele. Chano & Josele es también un álbum producido por Fernando Trueba y Nat Chediak, los mismos de Calle 54. Y aquí va otra curiosidad.

Mientras en Colombia pasa lo que pasa con la necesidad de participación internacional de renombre en los festivales de jazz, en España sucede lo contrario. Festivales que tiempo atrás fueron ejemplo de pluralidad y amplitud de miras como el de Barcelona o el de Terrassa hoy han acortado su radio de acción poblando la programación de grupos locales en diferentes establecimientos, y repitiendo los mismos artistas foráneos año tras año. Hay quien dice que para los organizadores de estos festivales españoles no hay más jazz latino que el mostrado en Calle 54 y que por eso ni siquiera se buscan a otros.

Por Francia llega el quinteto del pianista Alfio Origlio, otra forma de entender la relación flamenco-jazz (no confundir con el gipsy-jazz o jazz manouche). Francia, a diferencia de España, no ha dejado de apoyar los festivales de jazz desde la vía estatal con subvenciones e incentivos que fomenten el turismo en las pequeñas poblaciones. Y claro, eso ha provocado una “apropiación” natural de la población hacia sus eventos.

Por Italia llega el Cantini-Marcotulli Quartetto liderado por la pianista Rita Marcotulli y el saxofonista Stefano Coco Cantini. Ambos son unos ilustres veteranos del jazz romano, pero con una inclinación en los últimos años por las bandas sonoras, tras haber participado en la creación de soundtracks para filmes y otras de teatro. Italia, para seguir con el cuento de los festivales, parece comenzar a retomar su época dorada tras largas décadas de ostracismo.

Por Estados Unidos llega Calvache & Binney Quartet liderado por la pianista Carolina Calvache y el saxofonista David Binney. Calvache es un apellido pastusísimo, pero ella es caleña radicada en Nueva York. Su senda es la misma que han seguido antes de ella tantos pianistas colombianos en la Gran Manzana, sólo que con el énfasis en el folclor nacional que tanto han lucido Pablo Mayor y Ricardo Gallo. Ella aprovecha para presentar su álbum Sotareño.CarolinaCalvache1

Y por Israel llega la intérprete de soul Ester Rada, una de las nuevas divas de la programación de Radio Gladys Palmera, que la define así: “El sonido de Ester Rada es intercultural y constituye una profunda reflexión sobre el papel de los israelíes de origen etíope. Educada en el seno de una familia judía muy religiosa y en uno de los barrios más duros de Israel, consigue dar un giro a su vida y cumplir su sueño de hacer música”. Más ecléctico, imposible.

PastoJazz 2014, cuarta edición del mismo y cuya historia se recoge AQUÍ, abre con Guafa Trío y Chano & Josele el martes 9 de septiembre; continúa con Ester Rada el miércoles 10; con el proyecto Red de Escuelas de Música, interesante muestra del nuevo talento musical nariñense, el jueves 11; con Calvache & Binney y Alfio Origlio el viernes 12; y cierra con Cantini-Marcotulli el sábado 13. Las presentaciones de los artistas corren a cargo del veterano hombre de radio y especialista en el tema, Miguel Camacho Castaño. El evento estelar es el homenaje a Luis Noro Bastidas en el Teatro Imperial, que fue escenario de aquellas glorias en tiempos a.

José Arteaga

Leave a Reply