loader
  • Rubén Blades y el bolero

    RubenBlades_EUVEM

    Sergio Santana nos acerca a la faceta romántica en la música de Rubén Blades. Un recorrido por sus boleros, cantos añejos imperecederos.

    En una escena de La caja china (Chinese Box), aquel melodrama dirigido por Wayne Wang en 1997, el personaje interpretado por Rubén Blades cuenta que «los boleros se escriben cuando el amor empieza y cuando acaba… El amor empieza y cantas: “Te quiero y pondré el mundo a tus pies. Te querré más que a mí mismo”. Luego, la relación termina y entonces va: “Te odio, te odio de verdad, la verdad es que te aborrezco. Espero que a tu perro lo atropelle un camión, porque eres una mierda…”». Aquí de alguna forma se sintetiza la esencia del bolero y manifiesta el conocimiento del género romántico del salsero actor y político panameño.

    La fama de Rubén Blades, así como sus grandes éxitos como intérprete y compositor son reconocidos en el mundo de la salsa, pero el bolero también es alma de la salsa, es la parte sensible y romántica de los salseros y muchos de ellos han mostrado esta faceta en grabaciones. Ahí están los boleros grabados de Cheo Feliciano, Héctor Lavoe, Ismael Rivera, Pete El Conde Rodríguez, Andy Montañez, Ismael Miranda, Gilberto Santa Rosa y, para nuestro interés, Rubén Blades, entre muchos otros. Parodiando a Óscar Hijuelos diríamos, los salseros también cantan canciones de amor. Aunque su música es conocida como “Salsa social”, “Salsa consciente”, “Salsa protesta”, “Salsa narrativa” y otros calificativos, en Blades el bolero ha tenido presencia, con visos de una lírica romántica y poética.

    Los orígenes

    RubenBlades_RubenBladesBosquesSi nos atenemos a los hechos de que la habilidad musical de muchos músicos y cantantes son heredadas, que vienen en los genes, o que se deben exclusivamente a factores ambientales, no podemos dejar a un lado las herencias y factores en Rubén Blades. Los hechos “heredables” nos llevan por línea directa con sus padres. Artistas que tocaban instrumentos de teclado y percusión, eternamente habilitados para la música. Criado, además, en una casa en la que todo giraba alrededor de la música. Sin embargo, su madre que nunca quiso que fuera músico, prefirió que más bien estudiara una carrera profesional, y el joven Blades optó por el derecho para luego convertirse en un músico ilustrado.

    AnoladDiaz_RubenBladesSu madre, Anoland Bellido de Luna-Caramés y Pérez, nació en 1927 en Regla, pueblo situado al otro lado de la bahía de La Habana. Era más conocida por el nombre artístico que adoptó: Anoland Díaz, cuando participó en un concurso, donde también compitió una muy joven Celia Cruz. Pensaba que su apellido era muy largo para una cantante y en camino al concurso pasó por la tienda de víveres Díaz y tomó ese apellido. Era hija de Joseph Louis Bellido de Luna Reinee, oriundo de New Orleans que llegó a la isla a luchar en la Guerra Hispano-Cubana-Americana. Al finalizar la guerra decidió permanecer en la isla, casándose en terceras nupcias con Carmen Caramés, natural de Galicia, España, y con quien tendría veintidós hijos, entre ellos, Anoland.

    Desde temprana edad se inició como pianista, luego en La Habana junto a Miryam Acevedo formó el dúo de Miryam y Anoland, “El dúo perfecto”, para presentaciones en la emisora CMQ como cantante y pianista.

    En los años cuarenta Anoland se marchó para Panamá con su familia y luego comenzó a trabajar como cantante y pianista en night clubs. Años después trabajó como actriz de radionovelas. En uno de los tantos night clubs donde se presentó se relacionó con el bongosero de la orquesta que la acompañaba: Rubén Darío Blades Bósquez, panameño de ascendencia colombiana e inglesa -su madre era oriunda de Santa Marta y su padre provenía de la isla de Santa Lucía para trabajar en las obras del Canal de Panamá-. Blades combinaba su labor como percusionista con el de detective del DENI -Departamento Nacional de Investigaciones- y también como basquetbolista. El matrimonio tuvo cinco hijos, el segundo de ellos, Rubén Blades Bellido de Luna, vino al mundo el 16 de julio de 1948.

    En diversas entrevistas Rubén Blades ha recordado que en su casa del barrio San Felipe se escuchaba a Benny Moré -tuvo la oportunidad de verlo en una presentación en 1958-, a Pérez Prado, la Orquesta Casino de la Playa, y a los grandes del bolero y además los boleros cantados por su madre que tenía una bella voz de soprano. Sin lugar a dudas, su familia materna le inyectó en las venas lo mejor de la música cubana.

    En una entrevista en 1997, con el escritor cubano Leonardo Padura Fuentes recordó aquella presentación del Benny en Panamá (1):

    Yo recuerdo cuando mi padre me llevó a ver a Benny Moré, lo hizo como quien va a ver a la Caja del Seguro Social o al edificio más alto del mundo, porque el Benny era inalcanzable.

    Al periodista mexicano Carlos Olivares Baró le reafirmó que la música cubana es el soporte musical de su obra (2):

    Todo lo aprendí oyendo a Benny Moré, en mi casa lo ponían a todas horas. Mi padre me llevó a verlo actuar en una gira que hizo por Panamá cuando yo tenía 10 años, en 1958.

    La mencionada visita del Benny a Panamá fue la penúltima de las siete que realizó “El Bárbaro del Ritmo” al Istmo. Era el viernes 14 de febrero en víspera del carnaval y la monumental Banda Gigante del Benny era la encargada de cerrar la programación musical que precedió la coronación de la Reina del Carnaval 1958 que eligió a Rita Burrel, en el Estadio Olímpico Juan Demóstenes Arosemena.

    Hablando ahora del ambiente; Panamá, por su condición de país de tránsito ha recibido gran influencia musical del mundo. El investigador panameño Plinio Cogley Quintero nos complementa (3):

    En las décadas de los 40, los 50 y principios de los 60, el ambiente musical de Panamá estaba dominado por la música cubana. Las orquestas y conjuntos orquestales panameños en sus repertorios ejecutaban un 70% de música de la isla. Las radioemisoras, traganíqueles o rokolas, también en un 70% tocaban música cubana.

    Complementa además que en Panamá durante esos años llegaron la mayoría de las orquestas cubanas y allí se radicaron durante mucho tiempo músicos cubanos, otros se quedaron, de la talla de Miguelito Valdés, Orlando Guerra Cascarita, Gustavo Mas, Chombo Silva, Pedro Justiz Peruchín, Santiago Peñalver, Domingo Corbacho y muchos otros más.

    El bolero llegó a Panamá, por la vía de los discos, las películas y los artistas cubanos y mexicanos que visitaban el istmo. Luego aparecen los compositores; el primero que se destacó fue Ricardo Fábrega -Taboga, Panamá viejo-, siguieron otros exitosos como Carlos Eleta Almarán -Historia de un amor-; Avelino Muñoz -Maldición gitana, Irremediablemente solo-; El Chino Hassan -Soñar- y José Slater Badán -Aunque jamás me mires, Por ser como tú eres-. Entre los intérpretes hay que mencionar al cantante Camilo Rodríguez que vivió un tiempo en Cuba.

    Inicios con el bolero

    Con todo este antecedente sorprende que las primeras inclinaciones musicales del joven Rubén Blades fueran hacia el rock and roll, el doo wop y la música brasilera. Comenzó cantando en una banda de aficionados llamado Los Santos que tuvo su hermano Luis. En 1964 tras los incidentes en la zona norteamericana del Canal, entre panameños y gringos, cuando un grupo de estudiantes quiso izar la bandera panameña, que dejó un saldo de 21 muertos y más de 500 heridos, el joven Blades abandonó la música norteamericana y se instaló en el sonido caribeño. Debutó como cantante del Conjunto Latino de Papi Arosemena en 1965. En 1967 ingresó a la Universidad Nacional de Panamá a estudiar Derecho.

    Combinando el canto y las clases en la facultad de derecho, a escondidas de su madre, siguió errante por muchas agrupaciones hasta que después de mucho persistir por fin se dio el inicio de Rubén en las grabaciones, y para reafirmar sus orígenes, grabando dos boleros.

    RubenBlades_NDL_45El mismo año de su ingreso a la universidad, 1967, Rubén Blades grabó los boleros NOCHE DE LUNA de Gonzalo Curiel y VETE DE MI de Homero Expósito. Las grabaciones fueron publicadas en un 45 rpm (TG-019) del sello Taboga de Discos Istmeños S.A. y aparecía respaldado por la Orquesta Dismeños, una agrupación reunida para la ocasión y en la que figuraban un pianista solo conocido como Ibarra, Laurencio Jaén en el xilófono, Ricardo Bermúdez en la guitarra eléctrica y Jimmy Maxwell, en el bajo eléctrico. Estas grabaciones estuvieron perdidas durante más de cuarenta años y se dieron a conocer recientemente.

    Entre las primeras disqueras panameñas debemos mencionar a Grecha (Grabaciones Electricas Chacon) de Franklyn Almillategui y Discos Luna de Edilberto Luna, que surgieron en la década de los cincuenta y grababan en un estudio del Teatro Nacional. En la década siguiente aparecieron Discos Tamayo -en junio de 1963-, Sally Ruth, luego Discos Istmeños\Taboga, Discos Panamá\Padisco y Discos Loyola. Como no existían estudios profesionales de grabación, las agrupaciones grababan en las radioemisoras y luego las pasaban posteriormente al acetato.

    RubenBlades_CLSDR_LP_FrontPor estos días Rubén pasó brevemente por la recién formada agrupación del percusionista Francisco Buckley, Bush y sus Magníficos. Al año siguiente pasó a ser integrante de Los Salvajes del ritmo, una orquesta de doce integrantes, y con ellos grabó varios sencillos para el sello Taboga y entre ellos el bolero de su amigo, y estudiante de medicina, Roberto Cedeño, TU HASTIO. La agrupación era dirigida por Carlos Tuti Delgado, y entre sus integrantes se mencionan a Guillermo Rodríguez, Papito Rodríguez, Rafael García, Roberto Cedeño (percusionista, guitarrista y compositor), Eduardo Berenstein y Peter Chichaco. Varios de los arreglos estuvieron a cargo del pianista argentino Emilio Arévalo, que beneficiaron el sonido que maduraba con la orquesta.

    LosSalvajesdelRitmoEn estas grabaciones primigenias, aunque la calidad de las técnicas de grabación no son buenas, además de la mayoría de los músicos que lo acompañan, se sienten las intenciones del joven cantante por mostrarse como un bolerista, matizando como los grandes del género, modulando para manifestar su romanticismo. Lo importante es aplaudir las intenciones que representarían su despegue y lo que luego representaría en el espacio de la música latinoamericana, en primer lugar, y luego en la música universal.

    De Panamá a Nueva York

    En 1970 la Universidad Nacional fue cerrada por la junta militar al mando de Omar Torrijos que en octubre de 1968 depuso al presidente Arnulfo Arias. Rubén decidió entonces trasladarse a Nueva York con sus composiciones motivado por el productor de Tico Records Pancho Cristal -Morris Pelman-, que luego de verlo cantar con Los Salvajes del Ritmo, y notar la influencia de Cheo Feliciano en su timbre y soneos, lo contactó. Pancho Cristal, además, era el productor de Feliciano. Cristal le ofreció cantar sus creaciones con la orquesta de Pete Rodríguez, el depuesto Rey del boogaloo.

    PeteRodriguez_DPANY_LP_Arteaga_FrontEl álbum De Panamá A New York con la orquesta de Pete Rodríguez, con nueve composiciones de Blades de las diez del álbum, fue publicado por el sello Alegre – Tico (LP 7704). La producción estuvo a cargo de Miguel Estivil y los arreglos por el pianista Lino Frías. Aunque prácticamente pasó desapercibido, es referencia constante de los inicios de la llamada “Salsa narrativa”, por las composiciones Juan González, que narra la historia de un guerrillero en clara referencia al Che Guevara, y Descarga caliente, que describe las injusticias de un mayoral. Para nuestro interés aparecen en este álbum tres boleros: DONDE, SOLO y WHEN. Este último cantado en inglés, y con otros matices al bolero, muy cercano al estilo pausado y filinero de su ídolo Cheo Feliciano. Estos son entonces los primeros boleros compuestos y grabados por Rubén Blades.

    Dos semanas después, terminada la grabación, Rubén Blades regresó a su país para continuar la carrera en leyes una vez reabierta la universidad. Compaginó sus estudios universitarios y su trabajo en el grupo jurídico del Banco Nacional con presentaciones los fines de semana con Los Salvajes del Ritmo, a los que les entregó las composiciones Los colaos, Eso es amar y Remember my friend. Los dos primeros grabados posteriormente por Tito Allen y en su propia voz con Ray Barretto, cuando, culminados sus estudios, regresó a Nueva York para trabajar con Fania en el departamento de correos, entregando composiciones a Ricardo Ray, Ismael Miranda, Andy Harlow, Conjunto Candela, Larry Harlow, Bobby Rodríguez y la Compañía, Tito Puente, Cheo Feliciano, Roberto Roena y Tito Allen. El primer trabajo lo tuvo con la orquesta de Ray Barretto, hasta llegar al momento crucial para la historia de la salsa junto con Willie Colón.

    WillieColon_RubenBlades_MM_LP_Arteaga_FrontA partir de 1977, el tándem Willie Colón-Rubén Blades cambió el rumbo de la salsa al presentar grabaciones con composiciones de Rubén con alto contenido político, social y narrativo, constituyéndose en el éxito más relevante registrado en la salsa hasta entonces. En cinco álbumes, llenos de crónicas del mundo urbano, el bolero fue el gran ausente. Sólo en tres de ellos aparecen boleros. En Metiendo mano, de 1977, aparece Rubén cantando el bolero filin del cubano Frank Domínguez ME RECORDARÁS. En el más fiel estilo filinero que representan las composiciones del cubano con la guitarra de Yomo Toro.

    RubenBlades_MV1_LP_Arteaga_FrontEn la ópera salsa Maestra vida, publicada en un álbum doble en 1980, Rubén Blades introdujo el concepto que llamó Focila, Folclore de Ciudad Latinoamericana, con muchos elementos de la narrativa literaria llevados a los hechos urbanos relatados con intervalos musicales. Aunque se trataba de una “ópera salsa”, como fue presentado, el bolero también encontró su espacio, en CARMELO, DESPUÉS… (EL VIEJO DA SILVA), un tema extenso, un bolero narrativo como no se había escuchado en la historia del género con un preludio sinfónico además.

    FaniaAllStars_TLF_LP_Arteaga_FrontEn el último de los álbumes del exitoso dúo, The last fight, publicado en 1982, y banda sonora de la película del mismo nombre producida por Jerry Masucci, Rubén Blades cantó los boleros ANDANZA y VENGANZA, sin registro autoral escondidos detrás del recurrido D.R.A. El primero de los boleros tiene un tratamiento armónico que lo hace sonar diferente, rítmicamente conserva la base del bolero pero la parte armónica lo hace sonar un tanto diferente al bolero tradicional, el segundo si es un bolero al estilo tradicional con acentos filineros.

    El adiós de Fania

    A mediados de 1982, Willie Colón y Rubén Blades se separaron. Mucho se ha especulado sobre las razones de la ruptura del exitoso dúo, el silencio ha sido el mejor cómplice. Para muchos los motivos tuvieron que ver con el interés de impulsar sus carreras en solitario, con nuevas ideas y nuevas perspectivas. Blades por su parte dio por terminado su contrato con Fania, en momentos en que la salsa salía de la esquina, del barrio, para pasar a las alcobas en el fenómeno excesivamente comercial conocido como “salsa cama”, “salsa erótica”, “salsa monga” y en el nuevo milenio “salsa romántica”, además eran los días en que el merengue, con la ayuda de productores neoyorquinos, emergió orientando la música latina a otros gustos y bailes, opacando a la salsa.

    El fin del contrato con Fania implicó una serie de demandas y el cumplimiento de otros asuntos contractuales, que finalmente obligaron a Ruben Blades a entregar tres álbumes, que grabó solo para cumplir.

    En el foro de su página web Rubén explicó en junio de 2009: “Antes de aceptar el fin contractual de mi relación con Fania, esa compañía me exigió que le entregase tres discos. Alegaban que como yo tenía un contrato como solista con ellos, por haber grabado con Willie Colón había incumplido con mi obligación de entregarles un disco por año, durante el período de vigencia de mi contrato con Fania… En realidad, lo que hice fue regrabar temas míos, que habían sido grabados por otros, o grabar temas originales de otros compositores… A pesar de haber utilizado en las tres grabaciones solo vibráfono y sax, la Fania borró esos instrumentos y regrabó todo el material sustituyéndolos por trombones; adicionalmente, destruyeron las secuencias originales de los tres álbumes, cambiaron los títulos que había presentado para cada álbum, eliminaron el crédito que había otorgado a los músicos, compositores y arreglistas de los tres discos, Todo sin mi autorización. Ni me consultaron… desbarataron mi trabajo, mezclando incluso las canciones, intercambiándolas de un álbum a otro, sin ton ni son, sin entender ni respetar el concepto que animó a cada una de las tres producciones… Me quedó solo el consuelo de que al final cumplí con mi supuesta obligación contractual y pude por fin salir de la Fania”.

    RubenBlades_EQLHLP_LP_Arteaga_FrontEn el primero de estos álbumes, El que la hace la paga, que salió en 1983, aparecen los boleros TE ODIO Y TE QUIERO, originalmente un tango de los argentinos Enrique Alesio y Reinaldo Yiso, y TU ME ACOSTUMBRASTE de Frank Domínguez, en los créditos equivocadamente se lo atribuyen a la compositora puertorriqueña Mirta Sylva.

    RubenBlades_MM_LP_Arteaga_FrontEn el segundo álbum para cumplir sus compromisos con Fania, titulado Mucho mejor, publicado en 1984, Rubén Blades incluyó una versión de su propia composición SIEMBRA en un bolero lento y USTED de los mexicanos José Antonio Zorrilla Martínez (letra) y Gabriel Ruiz Galindo (música). En los créditos figura Ricardo López Méndez como compositor.

    RubenBlades_DF_LP_Arteaga_FrontY para terminar su compromiso con Fania, en 1987 el sello publicó el álbum Doble filo donde aparecen los boleros SIN FE de Bobby Capó y DUELE otra composición de Rubén.

    RubenBlades_WS_LP_FrontAl año siguiente Fania, y con la intención de explotar hasta la última gota las grabaciones con Rubén, retomó los boleros incluidos en los tres LPs anteriores y los reunió en un LP titulado With strings (Con cuerdas) con mezclas edulcoradas con guitarras y violines. Allí aparecieron dos boleros adicionales: NO ES PRECISO y TU SABES MUCHO, composiciones escudadas en los indeseables D.R.A. que no fueron incluidos en los tres de los compromisos. Este álbum se considera como el único álbum de Blades dedicado completamente al bolero.

    Nuestro adiós

    A la salida de Rubén de Fania, fue contactado por los ejecutivos de Warner Communications, y firmó con el sello Elektra, y presentó un nuevo proyecto, que le dio un nuevo concepto y un sonido diferente a la salsa con su nueva agrupación Seis del Solar, dentro del concepto del sexteto a lo Joe Cuba con batería y sintetizadores. La relación con Elektra terminó en 1990, luego de grabar seis álbumes, entre ellos uno Live, además de agregar al formato dos trombones conocido como Son del Solar.

    RubenBlades_A_LP_Arteaga_FrontEl paso por Electra no nos dejó muchos boleros para nuestras arcas. Sólo en el álbum Antecedentes de 1988 incluyó la composición propia NUESTRO ADIÓS, un bolero cha muy rítmico que se salió de la estructura filinera de los boleros grabados hasta la fecha. Sin lugar a dudas, es uno de los mejores, sino el mejor, boleros logrados por Rubén Blades. Aquí dejamos su letra:

    Nuestro adiós, aunque fue necesario,
    Me ha robado la paz que tenía.
    Tu vacío rodea mis días
    y en mis noches extraño tu abrazo.

    Ya tú ves que no fue suficiente
    el amor para unir nuestras vidas;
    por seguir caminos diferentes
    encontramos distintas salidas.

    Pero aún, habiendo fracasado nuestra unión
    Sigue fiel y esperando otro regreso el corazón.

    Por tu amor creí que todo es posible,
    y aunque duele tu ausencia de mí
    mi alma sigue buscando el camino
    que la lleve otra vez hasta ti
    .

    RubenBlades_LRDLV_CD_Arteaga_FrontLuego de su paso por Elektra, Blades inició su relación con la multinacional del disco Sony Music. Después de seis álbumes grabados entre 1991 y 2002 para Sony, sólo grabó los boleros TU HASTIO de Roberto Cedeño, TODO MI AMOR de Luis Franco y Pedro Rivera y ALMA DE TU FLOR de Javier Antelo y David Bianco, todos compositores panameños, incluidos en el polémico álbum La rosa de los vientos de 1996. El primero de ellos en la línea de sexteto con vibráfono, el segundo y el tercero en la senda de los boleros melódicos con guitarra y ritmo. Un álbum de experimentación donde el eje central es Panamá, sus compositores y su música folclórica y algo de salsa y boleros.

    DaniloPerez_DP_CD_FrontEn medio de su contrato con Sony, Rubén con el bolero tuvo dos participaciones significativas. En primer lugar, en el álbum de 1993 del pianista panameño de jazz Danilo Pérez cantó el bolero SOLO CONTIGO BASTA de los cubanos Giraldo Piloto y Alberto Vera. De otro lado, participó en 1996 en la grabación de los especiales anuales del Banco Popular de Puerto Rico, esta vez dedicado al compositor Pedro Flores, y cantó el bolero LINDA acoplado con la guaracha Borracho no vale, inmortalizados por Daniel Santos.

    En la onda experimental

    Las últimas grabaciones con Sony, Tiempos (1999) y Mundo (2002), respaldado por el grupo costarricense Editus e invitados de otras fronteras, reflejan a un Rubén Blades dedicado a la experimentación y a las nuevas fusiones y nuevos géneros. Encontramos ritmos e instrumentos de Europa, África y América, en la búsqueda de sonidos universales e interrelacionados, en tiempos de globalización. A partir de entonces se dedica a producir y prensar sus propios discos y aumentó su participación en diversos colectivos.

    RamsesAraya_EVECR_CD_FrontEn el año 2004 Blades participó en la grabación del álbum Corazón con clave del percusionista costarricense Ramsés Araya y su grupo Timbaleo, con una versión salseada del bolero TE ODIO Y TE QUIERO. En los créditos figura Julio Jaramillo como compositor pero sus verdaderos autores como ya dijimos son los argentinos Enrique Alesio (música) y Reinaldo Yiso (letra).

    RubenBlades_CDS_CD_FrontLuego de varios años sin grabar por su participación en el gobierno panameño como ministro de turismo, publicó en el año 2009, el álbum Cantares del subdesarrollo, grabado años atrás en su casa de Los Ángeles y en el que Rubén tocó la mayoría de instrumentos: maracas, bongó, campana, tres cubano, guitarra acústica, con cuerdas de metal y de doce cuerdas. Puso la voz y todos los coros. Invitado figura Walter Flores en la flauta traversa, el cajón peruano, la percusión menor, el bajo y la percusión sintetizada. Las congas fueron samples tomados de grabaciones hechas por Mark Quiñones, Oscar Cruz y Rey Cruz.

    Según Rubén: “Este trabajo es una continuación del arco de los personajes y eventos originalmente descritos en la historia de Maestra vida, que une a toda mi producción, desde 1969 hasta el presente, 2009”. En el álbum aparece el bolero son propio PAIS PORTÁTIL, con una fuerte crítica política y social.

    Reunión con Cheo y el Septeto Santiaguero

    CheoFeliciano_RubenBlades_ESA_CD_FrontDurante varios años, Rubén contaba en entrevistas que tenía una deuda histórica y musical con su ídolo Cheo Feliciano y que tenían en proyecto grabar un álbum juntos, finalmente y después de múltiples compromisos y promesas el álbum fue lanzado en mayo de 2012 con el título Eba say ajá -de la expresión en spanglish ¡Everybody say ajá! que ambos cantantes utilizan en sus presentaciones-. Como era de esperarse resultó siendo un disco magistral e histórico. Son doce temas, cada uno canta cinco temas del otro y cantan juntos dos temas. Entre los temas a dúo aparece el bolero SI TE DICEN del compositor cubano Orlando de la Rosa, cantado en el estilo filinero que identifica a ambos y con vibráfono y ritmo como el sexteto de Joe Cuba que los unió en el pasado.

    SeptetoSantiaguero_VPLF_CD_FrontPero Rubén no deja de depararnos sorpresas, en el reciente álbum del Septeto Santiaguero de Cuba, publicado a mediados de 2012, titulado Vamos pa la fiesta, Rubén y su alter ego Medoro Madera, extraño personaje que aparece en algunas grabaciones fruto de la voz impostada de Rubén, figuran como invitados cantando los boleros son LÁGRIMAS NEGRAS, de Miguel Matamoros, y CONTÉSTAME, de Arsenio Rodríguez. Estas grabaciones confirman los inmensos lazos de Rubén Blades y la música cubana, respondiendo como un intérprete del bolero son y cantando composiciones de dos de sus grandes estrellas.

    RubenBlades_SDP_CD_FrontEn la más reciente grabación de Rubén Blades, 2015, con la orquesta panameña de Roberto Delgado, Son de Panamá, volvió a grabar el bolero filin del cubano Frank Domínguez ME RECORDARÁS que conocimos en el LP Metiendo mano, de 1977, del tándem Blades-Colón. En unas notas presentadas por Rubén en los días en que se publicó el álbum comentó: “ME RECORDARÁS es un bolero del cubano Frank Domínguez, que ya había interpretado antes. No he grabado muchos boleros acompañado por una banda, pero me pareció que esta es una canción que se presta para el tipo de sonido de “Big Band” característico de los arreglos de Roberto Delgado”. Muy diferente al estilo filinero que presentó con la guitarra de Yomo Toro en la grabación de 1977.

    Y el bolero sigue

    A medida que pasan los meses Rubén Blades anuncia nuevos proyectos musicales: grabar un álbum con su música llevado a los patios sinfónicos con Gustavo Dudamel, regrabar sus álbumes con Fania, Elektra y Sony con Son de Tikizia o con la orquesta de Roberto Delgado para tener un mejor control de sus composiciones, un álbum de bossa nova y otros giros brasileros con Boca Livre, un álbum, titulado Las Cintas Perdidas, con Medoro Madera, y también un álbum de boleros con su esposa, la cantante Luba Mason. Se quedó en el aire un álbum de boleros con Editus & Paco de Lucía por la muerte del guitarrista español… En fin, sigue vigente Rubén Blades, y entre sus proyectos navega con esperanza su majestad el bolero.

    Finalmente, hasta aquí tenemos registrados treinta boleros grabados por Rubén Blades, de los cuales sólo ocho de ellos son composiciones propias, pero debemos agregar que muchas de las composiciones de Rubén, tienen la sensibilidad romántica de la estructura de los boleros, y que fácilmente, aunque están grabados en cualquiera de los ritmos aglutinados bajo el genérico “salsa”, pueden ser regrabados y así demostrar que la obra social, política, narrativa, poética y romántica del cantautor panameño es un inmenso bolero: Dime, Amor pa´ que, Paula C, Sin tu cariño, Piensa en mí, Creo en ti, Vino añejo, La marea, Vida, Día a día, Ella

    Sergio Santana Archbold

    (1) Padura Fuentes, Leonardo. (1997). Los rostros de la salsa. Ediciones Unión. La Habana. Pag: 113.
    (2) Olivares Baró, Carlos. (2012). El poeta del pueblo. Consultado en el diario La Razón de México.
    (3) Cogley Quintero, J. Plinio. (s.f.). Así era Benny Moré, El Bárbaro del Ritmo. Edición del autor. Ciudad de Panamá. Pags. 44 y 57.

    Nota del editor: la historia detallada de los álbumes De Panamá a New York, Metiendo Mano, Maestra Vida y El que la Hace la Paga se pueden escuchar en el programa La Hora Faniática.

  • Estoy esperando el subway número 6

    RubenBlades_LaCompaniaA petición de una buena cantidad de amigos, escribo en este blog la historia de Número 6, la legendaria canción de salsa y los secretos que le dieron origen.

    AlexGarcia_JoseArteaga_Subway6La línea 6 del metro de Nueva York ha cumplido 110 años de existencia y como todos los metros del mundo comenzó haciendo un pequeño recorrido y se fue ampliando paulatinamente hasta alcanzar su extensión actual: desde Pelham Bay Park, en el noreste del Bronx; al Puente de Brooklyn, en el sur de Manhattan. Su color es el verde, que simboliza a la compañía Interboroug Transit Rapid, que gestiona desde 1904 las líneas 4, 5 y 6 del metro. Se estima que los trenes de estas líneas transportan más de millón y medio de personas al día.

    Los pasajeros que frecuentan la línea han cambiado mucho con el paso del tiempo. Al comienzo eran trabajadores regulares que iban del downtown al updown de Manhattan, siendo en su mayoría judíos y alemanes, pobladores del Bronx; e irlandeses, italianos y chinos, pobladores del Lower East Side. Pero las aperturas para emigrantes de los alcaldes Fiorello La Guardia en los años 40 y de John Lindsay en los 60 del siglo XX, poblaron ambos sectores de trabajadores latinoamericanos, especialmente puertorriqueños. Y por ende, el Subway número 6 se convirtió en la línea de los latinos.

    Dicho lo anterior, situémonos en enero de 1974.

    Rubén Blades, recién graduado de abogado en la Universidad Nacional de Panamá, vivía en Miami con su familia, la cual había llegado un año antes incómoda por las leyes promulgadas por el gobierno militar de Omar Torrijos. Pero Blades estaba en una encrucijada, pues ni vivía en su ciudad natal donde podía ejercer, ni en la ciudad de Nueva York donde podía dedicarse a lo que más le gustaba en la vida: hacer música. Al final, luego de unos días de no hacer nada, decidió probar fortuna en la Gran Manzana. Tenía la esperanza de ser fichado por Fania Records, la todopoderosa compañía discográfica para la que grababan sus amigos y conocidos.

    Pero le dijeron que no, que si quería grabar tenía que tener más currículum que el presentado: un disco con Pete Rodríguez para el sello Tico y una composición suya interpretada por Ricardo Ray y Bobby Cruz algún tiempo atrás. Aún así, insistente como era, preguntó por un empleo, el que fuera, y le dieron uno de mensajero en el departamento de correos de la flamante compañía.

    Aceptó a regañadientes y tuvo que enfrentarse a los clásicos rigores de la vida del emigrante latino: dolor en la espalda, pies sudorosos y callos en las manos. El lado bueno es que Blades tenía mucha fe en sí mismo, de modo que repartió sus composiciones entre diferentes artistas y quedó a la espera de una oportunidad como cantante. Corría el mes de mayo de 1974 y Blades vivía “de prestado”. Faltaba poco tiempo para que Ray Barretto le diera el impulso definitivo a su incipiente carrera, y él a duras penas podía costearse “ropa, zapato, casa y comida”, como decía la canción de Damirón y Chapuseaux, tan en boga en el Spanish Harlem.

    Diferentes personas le dieron cobijo y una de ellas fue Alex Masucci.

    Alex era el hermano menor de Jerry Masucci, dueño de Fania, y tenía a su cargo todo el marketing de la compañía. Alex era ágil, ambicioso, arriesgado, y congeniaba de inmediato con los nuevos músicos de salsa, en gran medida por su edad. Alex era 15 años menor que Jerry y a todas luces tenía unas ideas de avanzada que su hermano, producto de la vieja escuela neoyorquina de negocios, no veía como razonables. Alex era contemporáneo de Blades y los movían muchas cosas en común, desde los gustos musicales hasta los gustos por determinado tipo de chicas; de modo que se hicieron amigos, amistad que se incrementó durante las semanas en que el primero le dio posada al segundo.

    Cuando Barretto fichó a Blades para reemplazar a Tito Allen gracias a una recomendación de Roberto Roena en mayo de aquel año, el joven cantante consiguió dinero suficiente para un alquiler cómodo, decente y cercano a la frenética acción nocturna de la ciudad; pero la amistad con Masucci continuó.

    “Una noche, cuenta Alex, yo estaba con una chica, una top model, y el timbre empezó a sonar, ¡ring!, ¡ring!, ¡ring! No lo podía creer, ¿quién está llamando a mi puerta a estas horas de la mañana? Imagínate, eran más de las cinco de la mañana. Finalmente me levanto, y pregunto:

    -¿Quién es?
    -Soy Rubén.
    -Rubén, ¿qué diablos quieres? Son las cinco y media de la mañana.
    -Escribí una canción.
    -¿Y qué?, ¿a quién demonios le importa?
    -Quiero que la escuches.
    -¡Fock you mean! Déjame escucharla mañana, ¿ok?
    -No, no, quiero que la oigas ahora, quiero que la oigas ahora…
    -Está bieeen, cántala por el interfono.
    -Apúrate maquinista que hace tiempo estoy esperando el número seis, el número seis, el número seis”.

    Por la mente de Blades pasaban muchas cosas, entre ellas el cine, y el Subway número 6 estaba de moda en la gran pantalla. En la satírica cinta de Woody Allen, Bananas (que tuvo música de Yomo Toro por cierto), se veía el acoso de unos pandilleros a una anciana y su protagonista. Y diferentes escenas eran recurrentes en todo tipo de películas desde las de blaxploitation hasta cintas muy célebres como la galardonada Contacto en Francia.

    TheTakingofPelham123_movieAlgunos meses después del incidente de Blades y Masucci, se estrenó El Vengador Anónimo donde Charles Bronson hacía de justiciero solitario ante la avalancha de delitos pandilleros. Y el 2 de octubre se estrenó The Taking of Pelham 1,2,3. La dirigía Joseph Sargent y, basada en un best seller de John Godey, narraba el secuestro del vagón de cola de la citada línea 6, ocasionando un conflicto sin precedentes en la MTA de Nueva York. La cinta estuvo a punto de no ser estrenada porque se temía que se realizaran secuestros de verdad en aquella ruta latina, pero fue un éxito de taquilla, aunque a partir de ese momento, el tren que salía a la 1:23 de la madrugada desde Pelham hacia Manhattan fue anulado del servicio normal.

    Lo del temor a los secuestros no era gratuito, pues la dichosa línea 6 era famosa por continuos retrasos, por ir siempre llena en las horas pico y por su lamentable estado de conservación. “El Subway más demorado, voy apurado y no aparece el número seis”.

    Subway6_1973Trenes viejos, sucios y dañados lo conformaban, tanto que el tramo final en el downtown, el que va de Bowling Green a South Ferry se cerró por aquel tiempo y se utilizaba autobús hasta el ferry que conducía a Brooklyn. Por supuesto, fue pasto de ladrones, en su mayoría de bandas latinas que se adueñaron de la ruta como quien se adueña de la calle de un barrio. Por eso junto a las consabidas calcomanías de advertencia como No Fume, No Arroje Basura al Suelo, todas en inglés, estaba la de No Escupa, sólo en español. “Hay tres tipos esperando, de forma rara me están mirando. Ay, apura y ven”.

    ChicoEast_anuncioPor la mente de Alex Masucci, en cambio, pasaban proyectos y nuevas bandas, y entre ellos estaba el poder firmar a un conjunto musical que había descubierto pocas semanas atrás en el club Chico East, un local esquinero regentado por dos socios, ubicado en la calle 92 y Segunda Avenida, junto al Ruppert Park y a mitad de dos paradas del Subway número 6. La banda se llamaba Bobby Rodríguez y La Compañía y tocaba allí todas las noches de martes a domingo.

    Rodríguez, clarinetista, saxofonista y flautista, era el hermano menor de Ray Rodríguez, uno de los hombres fuertes de la escena musical neoyorquina en tiempos del boogaloo. Y había trabajado con Joe Bataan, quien no sólo era uno de los músicos más populares e influyentes de la ciudad, sino que lo había influenciado de tal forma que Rodríguez adoptó un estilo de salsa funky, muy cercana al latin soul, basado en el sincopado bajo de Pastor “Toti” Negrón y en el trombón de Eddie Hernández Iglesias, también ex músico de Bataan.

    Pero además, Bobby gustaba mucho del swing de las grandes bandas de Harlem y del dixieland de New Orleans en los albores del siglo XX. Gustaba tanto que tenía una bonita colección de vinilos de Johnny Dodds, Omer Simeon, Jimmie Noone, Albert Nicholas y Sidney Bechet. De allí que cuando tenía la oportunidad, cambiaba el rider de la banda en el escenario y colocaba clarinete, trompeta y trombón en primera línea, como si se tratara de tres cantantes. De esa forma, el clarinete hacía un contrapunto entre trompeta y trombón y el resultado era un mambo salpicado de florituras tonales agudas en los vientos.

    BobbyRodriguez_LaCompaniaY Masucci quedó fascinado cuando los vio presentados por el maestro de ceremonias Marty Arret, el mismo animador del muy conocido club El Corso. Y en los siguientes meses de 1974 trató de darle forma al primer disco que grabaría Rodríguez con Fania Records; bueno, en realidad con Vaya, filial de Fania y en la cual tenía mayor voz y voto. El proyecto, de todas formas, sólo vería la luz en 1975.

    La elección del repertorio no fue excesivamente complicada, pero Alex Masucci notaba que le hacía falta un tema de mayor punch y ese era, sin duda, el que le había cantado Blades por el citófono.

    Rodríguez y Blades ya se conocían, pero sólo de saludo. Sin embargo, una serie de casualidades y personas los acabarían uniendo para siempre. La primera de ellas fue el encuentro de Blades con un viejo amigo suyo, el cantante puertorriqueño Junior Córdova. Ambos se conocían desde que en 1973 Córdova se presentase en Panamá con la orquesta La Única. Para 1974, Córdova estaba con Rafael Cortijo y acababa de aterrizar en Nueva York con ganas de cambio, pues Cortijo daba bandazos en su formación (Cortijo y su Bonche, Las 7 Potencias, La Máquina del Tiempo…) y había mucha sensación de inseguridad.

    Así, cuando se encontraron, Córdova le preguntó a Blades si sabía de alguna orquesta con la que pudiera cantar, y éste le respondió: “Mira Junior, si yo no estuviera con Barretto, la banda con la que me gustaría cantar es Bobby Rodríguez y La Compañía”. Un par de semanas más tarde Córdova se convertía en la primera voz del conjunto de Rodríguez en las noches del Chico East.

    La segunda casualidad la simbolizó Ray Barretto, pues desde el comienzo Alex Masucci pensó en él como productor del álbum debut de La Compañía. Barretto era un hombre afable, pero invariable en sus conceptos. La relación de Rodríguez y Masucci con él acabaría siendo complicada, no así la de Blades, quien sería un habitual de los ensayos, los shows y las grabaciones de la naciente banda.

    TotiNegron_BobbyRodriguez_AlexMasucci_contratoDe modo que cuando Alex Masucci llegó con el Número 6 debajo del brazo, hubo muchos reparos. A Bobby Rodríguez le pareció que aquella canción rompía el estilo creado y sonaba distinta dentro de su repertorio habitual. A Ray Barretto le gustaba, pero no estaba tan convenido de que ese fuera el tema llamado a ser el sencillo promocional del long play.

    Así que al final terminó imponiéndose la voz del jefe: ¡tú tienes que grabarlo! Y así fue.

    OLYMPUS DIGITAL CAMERAEl álbum se tituló Lead Me To That Beautiful Band y fue grabado en los Good Vibrations Sound Studios, en Broadway entre 40 y 41, con Jon Fausty como ingeniero, Ray Barretto como productor musical y Alex Masucci como productor ejecutivo. Se seleccionaron ocho canciones, dos cantadas por José Acosta, cuatro por Junior Córdova, una por Eddie Hernández, y un tema coral.

    Y llegó la hora de la promoción, labor en la que Alex Masucci tenía autonomía total, aunque no todas sus decisiones eran del agrado de su hermano Jerry. Y es que en este caso, en lugar de recurrir a los locutores latinos habituales como Polito Vega o Joe Gaines de la WBNX, Alex fue en busca de un divo del pop afroamericano, Frankie Crocker.

    FrankieCrocker_promotionCrocker era el dj número uno de la Costa Este. Su programa de las mañanas en la WBLS convertía cualquier canción en un hit en cuestión de horas, y aunque sus locuciones eran consideradas por muchos como vulgares, y su fama estaba depositada en una leyenda negra que hablaba de payolas y otros métodos ilegales de promoción, era el hombre que Masucci necesitaba.

    “Así que llamo a Franky, cuenta Alex. Y salimos esa noche y le digo: Franky, tienes que escuchar este disco que acabo de grabar. Está en spanglish, español e inglés, ¿you know? Así que puse el disco para Franky, y él dijo: este disco es una mierda. Y le digo: venga Franky, come on, y él insistía: si, si, es una mierda, es terrible!”.

    Frustrado y pensando que sin el apoyo local, su apuesta por La Compañía acabaría convirtiéndose en “uno más”, como lo pronosticara su hermano Jerry, Alex se fue a su casa y pensó en establecer un sistema de promoción en los programas de salsa de la WKCR.

    Pero a la mañana siguiente puso la emisora de radio que tenía sintonizada siempre, la WBLS, y de repente sonó la voz gritona y entusiasta de Frankie Crocker presentando lo nuevo de la música urbana: “esta es la primera novedad de la semana”, y comienza a sonar el piano de Al Dorsey, la banda al completo y la voz de Junior Córdova diciendo: “Apúrate maquinista que hace tiempo estoy esperando el número seis, el número seis, el número seis. El Subway más demorado, voy apurado y no aparece el número seis, el número seis, el número seis, el número seis. Mira que tengo muchas cosas por hacer, ir a casa a comer y ver a la mujer, y mi ropa preparar porque esta noche yo me voy a rumbear. Apúrate maquinista que hace tiempo estoy esperando el número seis, el número seis, el número seis, el número seis…”.

    Demás está decir que fue un gran hit. Lo que no sobra es contar que sucedió con cada uno de sus protagonistas a raíz de este hecho.

    Bobby Rodríguez ganaría con su álbum Lead Me To That Beautiful Band el Latin New York Music Awards como Mejor Nueva Banda en 1976 y Mejor Banda del Año en 1977. La Compañía grabaría un total de cinco discos para Vaya Records antes de su desintegración.

    Rubén Blades volvería a ver una canción suya interpretada por Bobby Rodríguez, What Happened, grabada en vivo en el club Jojous Lake y reproducida en el álbum Salsa at Woodstock. Esta canción la cantaría Blades más tarde junto a Willie Colón, pero Número 6 nunca llegaría a grabarla con su voz, salvo en el fragmento de un documental.

    Ray Barretto tuvo su primer desencuentro con Alex Masucci durante la preparación del show en Woodstock pues se negó a hacer la producción por considerarla fuera de lugar. Y aunque siempre apoyó a Rodríguez, los siguientes productores de La Compañía fueron el propio Bobby, Johnny Pacheco y Louie Ramírez.

    Alex Masucci decidió volver a apostar por Bobby Rodríguez y la Compañía al año siguiente con la grabación del show en el Jojous Lake. Sin embargo, Jerry Masucci cuestionó la decisión porque creía que una banda tan joven no podía grabar un disco en vivo. La relación laboral entre los dos hermanos se deterioró a partir de allí y al poco tiempo Alex se retiró de Fania Records.

    Frankie Crocker abrió su espacio radial a los géneros latinos a raíz del éxito de Bobby Rodríguez. Pero curiosamente el que más acogida tuvo en su programa no fue la salsa sino el hip hop. El estilo radial de Crocker se conoció con el tiempo como Urban Contemporary.

    José Arteaga

    Nota: la música relacionada con este post, las entrevistas y las grabaciones de los discos de La Compañía se encuentran en el archivo de programas de La Hora Faniática: http://gladyspalmera.com/programas/jose-arteaga-la-hora-faniatica/

  • Cuando quiero llorar en el Tropicana

    Tropicana_card

    Como en la novela de Miguel Otero Silva, el encuentro de tres personajes destinados a encontrarse, abre las puertas del exilio y la muerte para sus protagonistas. Bebo Valdés es uno de ellos.

    Cuando Fulgencio Batista subió por segunda vez al poder en Cuba comenzó el éxito del Tropicana. No fueron hechos directamente relacionados, pero la coincidencia tuvo su razón de ser porque ese gobierno simbolizó la legitimidad esperada por los grupos mafiosos imperantes en la isla, y porque el salón de baile saltó a la fama mundial como símbolo de la noche cubana.

    El Tropicana existía desde el 31 de diciembre de 1939 como lugar de esparcimiento nocturno. Lo había fundado un empresario ítalo-brasileño llamado Víctor de Correa tras arrendar la finca Villa Mina en el alejado sector de Marianao. Cuenta la leyenda que el dueño original de la finca era Regino Du Rapaire Truffin, presidente de la Cuban Sugar Corporation, y que le puso Villa Mina en honor de su esposa, Nieves Altuzarra Pérez Chaumont, y que fue ella la que plantó aquellos árboles de la entrada y en sus jardines aquellas matas de mamoncillos y de aguacates que tanto llamaron la atención a Bebo Valdés cuando entró allí por primera vez.

    Correa no quiso invertir en grandes obras y reformas y por ello acondicionó los jardines convirtiendo el sitio en el único salón de baile en la ciudad bajo las estrellas… literalmente hablando.

    Pero no le fue bien. Marianao era lejos para el habanero de a pie y aquel que tenía carro también tenía plata suficiente para gastársela en espectáculos más cercanos al centro de La Habana. Así las cosas Correa vería pasar nueve años sin que el Tropicana diera ganancias importantes. Probó, eso si, de todo para impulsar el sitio, pero nada, hasta que una obra de teatro que vio en algún lugar hizo que se le iluminara el bombillo y contratara en Madrid a una orquesta española con músicos españoles a la que le cambió el nombre y la hizo llamar Los Chavales de España.

    El snob que todos los habitantes de la noche llevan por dentro hizo el resto. 1948 fue el año en que debutaron Los Chavales y el año en que las cuentas de Correa mejoraron. No era como para tirar cohetes, pero la cosa funcionó. Sus socios estaban felices. ¿Socios?, bueno, en realidad concesionarios porque aparte del espectáculo musical que provocaba la venta de licor, la principal fuente de ingresos estaba en el casino y Correa había determinado que quien tuviese una mesa la pusiese allí y la administrase pagando un canon de arrendamiento.

    Pero situémonos en el momento para ver de cerca lo que sucedió.

    OfeliaFox_MartinFox_MariaFelixUn hombre de facciones duras, pero trato muy amable, un tipo que ha hecho fortuna con el juego de la bolita, en suma, un tahúr, es el dueño de dos de aquellas mesas: una de bacará y una de monte, dos mesas que a la vuelta de unos años se convierten en 20 y por la módica suma de siete mil pesos lo hacen amo y señor del salón de juego. El nombre de este personaje es Martín Fox Zamora, el hombre más feliz con el resurgir del Tropicana.

    La felicidad dura poco. Correa firma un contrato con Los Chavales en el que está obligado a darles permiso de actuación en otros salones. Cuando actúan en el Tropicana no hay problema porque el salón se llena, pero cuando no están, la sala de baile parece un desierto. Se le ocurre que para suplirlos hay que llevar orquestas de renombre y contrata a Xavier Cugat y a Woody Herman, pero no tiene suerte y aquellas noches llueve y la bucólica idea del salón bajo las estrellas se convierte en un suplicio.

    Al final Correa y Fox deciden partir cobijas, pero el primero juega sucio. Se inventa una demanda por una cifra que no puede pagar sino es con el dinero del casino. Fox monta en cólera y con la ayuda de un político local logra comprar la totalidad del club en 1950. Así las cosas, se dedica a potenciar el casino, mientras que para la reforma del salón de baile contrata al arquitecto Max Borges Junior, quien es su diseñador particular.

    Amante de las estructuras parabólicas de concreto Borges convierte el jardín en un moderno escenario que llama Salón Bajo las Estrellas y construye otro paralelo llamado Salón Arcos de Cristal. Un Montecarlo modernista para que lo vea todo el mundo, pero ahora surgen dos inconvenientes: uno es que según su sueño particular, el Tropicana debe tener los mejores espectáculos de la isla, de lo contrario la inversión no estaría plenamente justificada y el hombre indicado para manejar la producción musical del sitio es, sin duda, Roderico Neyra.

    Cómico, bailarín y maestro de ceremonias Neyra trabajaba como productor de la compañía de Garrido y Piñero, y es conocido por sus llamativos shows para el cabaret Sans Souci y por sus eróticos montajes para la sala de espectáculos Shanghai. Neyra, un cubano de mediana estatura que luce gafas de carey eternamente torcidas, que sonríe todo el tiempo ante el público, pero que en la intimidad se lamenta de las llagas que le ha dejado una virulenta lepra es, sin duda, el hombre indicado para darle vida al sitio y por ello se pone a trabajar bajo un nuevo nombre artístico, Rodney, producto de la fusión de su nombre y su apellido. Y todo eso comienza cuando Batista llega al poder, en marzo de 1952.

    Por obra y gracia de Rodney las grandes estrellas comienzan a desfilar por el Tropicana en revistas y shows musicales tan variados como llamativos: Omelenkó en el 53, Prohibido en TV en el 54, Carabalí en el 55, Evocación en el 56, Chinatown en el 57 y Diosas de Carne en el 58. Un total de 60 espectáculos en seis años y alguna noche de premiere de alguno de ellos llegan a caber cinco mil personas. Y en los dos salones actúan Nat King Cole, Olga Guillot, Miguelito Valdés, René Cabel, Carmen Miranda, Josephine Baker, Edith Piaf, Maurice Chevalier, Pedro Vargas, Lola Flores y Sammy Davis Jr., entre muchos.

    La orquesta de planta del Salón Bajo las Estrellas es una big band dirigida por un compositor y multi-instrumentista respetadísimo, Armando Romeu González; y la del Salón Arcos de Cristal es un conjunto dirigido por Ernesto Grenet Sánchez, hermano del afamado compositor Eliseo Grenet. En la primera, y en ocasiones en la segunda, el pianista es Bebo Valdés.BeboValdes_RolandoLaserie

    El nombre de pila de Bebo es Dionisio Ramón Emilio Valdés Amaro y cuando llega al Tropicana tiene 29 años, esposa y dos hijos. Su llegada coincide con el boom de Los Chavales de España, por lo que gana fama de “buena espalda”. Le fijan un horario de diez de la noche a cuatro de la mañana y tiene que tocar de todo, desde tangos a boleros, pasando por pasodobles y swing.

    Pero Bebo no es un pianista cualquiera. Es un virtuoso con una notable agilidad en su mano izquierda, lo que le permite hacer repetidas variaciones sobre los acordes de acompañamiento. Tiene un estilo jazz, lo cual funciona de maravilla para ciertas puestas en escena. Rodney lo ve ideal para sus propósitos de agradar a un público conformado principalmente por turistas de Estados Unidos y le encarga los arreglos de algunas obras. Romeu no ve problema alguno siempre y cuando cumpla con la orquesta.

    En poco tiempo, el éxito del Tropicana hace que los dos salones vivan llenos los fines de semana y a Bebo se le encarga crear un grupo alternativo para amenizar a la audiencia entre tanda y tanda. Su nombre, entonces, cobra importancia en la organización general de la música y como tal trabaja para Romeu y Rodney, pero debe obedecer directamente a Martín Fox y a los dos socios suyos que detentan el 40% del Tropicana: Oscar Echemendía y Alberto Ardura.

    Echemendía vive en Camaguey y sólo aparece por allí de vez en cuando. Fox, por su parte, está más preocupado de la promoción del sitio que del funcionamiento interno. En una ocasión hace un trato con la firma Lockheed para convertir uno de sus aviones Constellation en un pequeño Tropicana. Así, donde antes estaban los asientos de primera clase ahora está una réplica del Salón Arcos de Cristal y donde funcionaba el primer office ahora está un mini salón de baile. Durante una temporada, el famoso Connie de cuatro motores lleva 50 personas cada jueves desde Miami a La Habana. Se alojan en el Hotel Nacional, pasan la noche en el cabaret y se van al día siguiente.

    Ardura era otra cosa. Tiene la concesión de la principal marca de máquinas traganiquel que hay en la isla, de modo que el juego es lo suyo. Pero está encantado con la administración del negocio y es él quien da los permisos para que los shows nocturnos funcionen. A Ardura llega Bebo y le cuenta que su amigo Guillermo Barreto quiere organizar jam sesions de jazz en el salón más pequeño. Le concede los domingos en la tarde, lo insta para que invite a jazzistas de Estados Unidos y le permite que la entrada sea gratuita para que despegue la idea.

    Y así, de un momento a otro, Bebo Valdés es absorbido por su trabajo en el Tropicana. A duras penas puede cumplir con otros compromisos y llegar a tiempo a los ensayos y grabaciones de un disco. Pero está encantado. Suele pasear por los jardines en las tandas de descanso e internarse en aquel bosque tropical. Es un mulato alto y elegante, de mirada cálida y sonrisa permanente. Le encanta el olor del cedro y el laurel y no le molestan las tórridas temperaturas cuando el viento deja de soplar. Es feliz. Son los mejores años de su vida, pero él no lo sabe aún.

    SantoTrafficanteJr_SansSouciSanto Trafficante Junior llega a La Habana a mediados de 1953 porque las cosas en Tampa se estaban poniendo muy calientes. El juego de la bolita que le había dejando tantos dividendos había acabado en una guerra sangrienta con su competidor Charlie Wall por hacerse con el control de las apuestas. Un comité de Washington lo señala como autor intelectual de un atentado a su rival Wall y Trafficante no está dispuesto a rendir indagatoria.

    La Habana no le es ajena. Su padre, Santo Trafficante Senior, lleva viviendo allí 20 años y controla las apuestas en el hipódromo Oriental Park, es dueño del Hotel Sevilla Biltmore y maneja el casino del Hotel Comodoro. Santo Trafficante Senior es uno de los hombres más respetados en el mundillo político y financiero de la isla, pero está viejo y su hijo desea sucederlo y llevar sus negocios un poco más allá.

    En menos de tres meses Santo Trafficante Junior adquiere el 51% del club Sans Souci tras un acuerdo celebrado con la familia Mannarino de Pittsburgh y en presencia de representantes de otras familias. Santo Trafficante Junior es elegante, no es alto ni bajo, tiene la frente amplia, los ojos verdes, usa gafas de carey, blazers de satín y tiene la apariencia de un doctor. La gente lo trata con deferencia más que con miedo y él se siente a gusto con su papel de hombre respetable. No es un gangster cualquiera.

    El Sans Souci es un buen negocio, pero una cosa es un buen negocio y otra el gran negocio, y ese es el Tropicana. El club de Martín Fox está en la mirilla, aunque antes debe resolver el lío judicial que tiene en Tampa y del que sale absuelto. En diciembre de 1954 regresa a La Habana y comienza su estrategia de seducción. Lo ayudan en tal propósito su mano derecha Norman Rothman, un hombre alto y fornido que intimida por su apariencia, pero no por su comportamiento; Joe Stassi, brazo ejecutor siempre dispuesto a prestar sus servicios al mejor postor; y Jimmy Longo, guardaespaldas de Trafficante.

    Lo primero que llega es un abrigo de visón para Ofelia, esposa de Martin Fox. Luego una invitación a la pareja para que pasen una vacaciones de lujo en Nueva York. Más tarde relojes, joyas, perfumes, cenas, cruceros y finalmente su desinteresada amistad. Los agasajos y presentes también van dirigidos a Rodney, Echemendía y Ardura, a algunas de las coristas, por supuesto, y finalmente a los músicos. Felipe Dulzaides, gran amigo de Romeu recibe un Cadillac Fleetwood con un maletero enorme. Bebo no está y se pierde otro igual.

    Las dádivas hacen que Fox ceda terreno, un terreno que entrega totalmente tras el mejor regalo posible: la publicidad gratuita de su salón de juegos ahora convertido en un negocio legal por obra y gracia de Batista. El Havana Post anuncia suculentos premios, entre ellos carros último modelo, a quienes participen en el nuevo bingo del ahora llamado Lefty Clark’s Casino. Y pensar que aquellas dos primeras mesas de Fox estaba situadas en el antiguo garaje de Villa Mina.

    Santo Trafficante Junior hace su aparición en el Tropicana sólo en contadas ocasiones y preferiblemente en las tardes. El deber lo llama al Sans Souci en las noches, incluso en las noches importantes. Pero el 31 de diciembre de 1956 hace una excepción y se sienta en la misma mesa de Fox y su familia para recibir el año nuevo. En el escenario está el músico más popular de Cuba, Benny Moré con su Banda Gigante. El telonero es Bebo Valdés y su pequeño conjunto.

    Todos los protagonistas de esta historia convergen por primera vez en un mismo lugar… y hay una explosión.

    El Salón Bajo las Estrellas es un caos de humo, olor a pólvora, gritos, alaridos, cristales rotos, mesas tumbadas y sangre. La gente huye despavorida hacia la entrada principal, algunos se refugian detrás de las mesas contiguas a la pared, los músicos caminan a gatas hacia bambalinas, Rodney chilla con desespero, Fox intenta ver algo en medio del caos, Trafficante desaparece como por arte de magia, Bebo Valdés se esconde detrás de un árbol que hay junto al piano de cola. Se salva de milagro. El estallido ha sido cerca del escenario.

    Cuando el humo se disipa una chica aparece tumbada en un charco de sangre, tiene el brazo cercenado y quiere gritar, pero ningún grito sale de su boca. La angustia la frena, el dolor la embriaga. Corren en su ayuda, la levantan como pueden y la sacan de una sala que se ha vaciado en segundos. Fox busca explicaciones en su cabeza. ¿Quién pudo haber atentado contra mí?, se pregunta mientras camina en medio de los destrozos. ¿Quién querría hacerme daño?

    Las cavilaciones de Trafficante, ahora en un carro negro y elegante rumbo a su residencia, son diferentes. La sombra de Meyer Lansky es alargada y a lo mejor ha dado la orden de suprimir los contactos con Fox y el Tropicana porque quiere entrar él mismo en el negocio. ¿Quién más? Nadie. Lansky es la única persona capaz de hacerle daño. Nadie más se atrevería. Hay que buscarle solución a esto. Hablar con él y negociar, quizás, o hablar con sus allegados y encontrar la forma de parar esto.

    Pero al respuesta la tiene Bebo. La ha escuchado de boca de los empleados que se reúnen en el jardín lejos de los invitados. Son los rebeldes, es Fidel, es la revolución que está cerca. Han pasado meses desde la muerte de Blanco Rico en el Montmartre. Ahora es el turno del Tropicana. ¿No se decía, al fin y al cabo, que Batista iba a asistir esa noche?, ¿y la chica?, ¿quién sabe?, puede haber sido ella misma la que llevaba la bomba. Mala suerte.

    Pasan los días, la investigación continúa, pero el ambiente se vuelve turbio. La sonrisa de Rodney desaparece y se vuelve más exigente. Las coristas no aguantan sus mandatos y los panelistas se cansan de modificar el escenario una y otra vez. Fox se va unos días a Miami a descansar y olvidar. Trafficante regresa a Tampa y se queda en su casa de la Florida una buena temporada. Bebo tiene que hacer frente a los cambios de humor de Rodney. Cambia esto aquí, mete un chachachá, no, mejor una rumba, por una introducción afro, mete más tumbadoras, modifica el arreglo, quita una trompeta… Está bien, vete a comer y cuando vuelvas seguimos. Y así todos los días.

    Bebo no aguanta y lo encara, no piensa seguir así, no acata sus órdenes, no es a él a quien debe obedecer que para eso tiene otro pianista, que se busque la vida por otro lado. Y Rodney responde que así no hay quien trabaje y que si no hay voluntad que él mejor se va, y fue y le presentó la renuncia a Ardura. No puede ser, no te la acepto, no te vas, te necesitamos, tu haces todo esto, tu eres el Tropicana. Y Bebo entiende que el final ha llegado y el último día de agosto de 1957 deja para siempre los jardines del Tropicana.

    El destino lo lleva al Hotel Sevilla Biltmore donde la gente de Santo Trafficante lo contrata por un año. Le sobra el tiempo y se dedica a hacer arreglos para cuanto amigo músico se lo pide. Graba discos para la RCA, para Decca y para Gema, uno tras otro; acude puntualmente a amenizar un programa de Radio Progreso, y cuando el contrato del Sevilla Biltmore termina Bebo se va a trabajar al Havana Hilton. Allí toca con un pequeño grupo de música cubana y jazz hasta que una nueva noche de San Silvestre lo trastoca todo.

    El 31 de diciembre de 1958 la tropas revolucionarias se toman el poder y a la madrugada siguiente Fulgencio Batista huye del país. Le siguen varios empresarios y gangsters que fletan aviones comerciales y privados y vuelan desde La Habana y desde Camaguey. Santo Trafficante Junior decide quedarse y Fidel Castro ve una oportunidad ideal para mostrar su abierta disposición a limpiar la isla. Trafficante es enviado al centro de refugiados de Triscornia, convertido ahora en campo de concentración para los amigos de Batista y sus secuaces. Trafficante pide reunirse con un alto mando para resolver su situación. Abogado de por medio, sostiene una entrevista privada con Raúl Castro. Trafficante sale de Cuba en octubre de 1959.

    Martín Fox Zamora tarda más tiempo en salir. El Tropicana es intervenido, pero se le permite continuar al presentar los libros de contabilidad y certificar las enormes ganancias. No es lo que espera. Fox sabe que ya nada será como antes y le pide a Mack un último viaje. Lewis McWillie, alias Mack, es el director de crédito del Tropicana y el hombre encargado por Fox de sacar mensualmente sus ganancias e ingresarlas en un banco de Miami. Pero el siniestro McWillie, que no pasaba desapercibido en ningún lugar, es arrestado, encarcelado, interrogado y expulsado del país en diciembre de aquel año. Martín y Olivia Fox salen rumbo a Florida un mes más tarde.

    Rodney, al ver reducido su presupuesto de montajes, recicla escenarios y repertorios y lanza dos nuevas obras que son transformaciones de viejos shows: Rodneygrama y Joyas del Tropicana. Menos presupuesto también es menos tiempo invertido, de modo que prepara una gira centro y suramericana y sale rumbo a México a comienzos de 1960. Lo acompañan las chicas del grupo Las Mulatas de Fuego y un staff de cantantes, bailarines y músicos muy jóvenes. Al ser interrogados sólo dicen la verdad, van de gira con el Tropicana.Rodney_Trespatines_MulatasdeFuego

    Bebo sufre más. Luis Yañez, un viejo conocido suyo, compositor del bolero Oh Vida que ha popularizado Benny Moré, se convierte en el mensajero de lo que el nuevo Gobierno espera de él. Su orquesta será de ahora en adelante una cooperativa. Todas las ganancias, incluso la de los arreglos, se deberán repartir con una necesaria contribución a la causa. Bebo se niega. Yañez presiona. Lo amenaza. No tiene más remedio que aceptar, pero urde un plan.

    El 26 de octubre de 1960 Bebo Valdés sale de La Habana en compañía de su esposa Pilar, su hijo Raúl, su amigo Rolando Laserie y la esposa de este, Tita. Aterrizan en Ciudad de México, rompen sus pasajes de vuelta y juran no regresar jamás. México se convierte en una buena opción de trabajo, pero los seguidores de la revolución presionan al Sindicato Mexicano de Autores, Compositores y Editores de Música y este bloque sus opciones de empleo. En México se entera de la muerte de Rodney en esa misma ciudad y un poco más tarde del inesperado fallecimiento de Martín Fox en Miami Dade. Bebo sigue rumbo a España y de allí a Suecia y durante casi medio siglo no se vuelve a saber de él.

    Santo Trafficante Junior será investigado por tráfico de drogas, por asociación ilícita y por una conspiración internacional que podría haber desembocado en el asesinato de John F. Kennedy. Nunca le pueden probar nada. Muere mucho tiempo después en Houston a los 72 años. Bebo lo hará aún más tarde, en Estocolmo a los 94.

    José Arteaga.