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  • PanamaJazz y el cambio social

    Ensamble Juvenil Fundación Danilo Pérez

    El Panamá Jazz Festival alcanza su edición número 12. Claudia Acuña y Miguel Zenón ofrecen nuevas miradas musicales en medio de un gran propósito social.

    Propiciar un cambio social a través de la música es la loable intención que tiene el pianista panameño Danilo Pérez con su cada vez más exitoso Panamá Jazz Festival. Bueno, propiciar es realmente un camino largo en medio de muchos proyectos en el Istmo y el festival es uno de ellos.

    Para ello todo el equipo de trabajo del festival trabaja en función del paralelo existente entre los conciertos musicales y las ofertas académicas. No es sencillo encontrar un evento que piense tanto en la formación artística como este, ni que tenga como prioridad el universo infinito que representa la música para los niños. Seguir leyendo

  • Salsa al Aire Libre: lluvia de charangas

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    Este 2 de enero se realiza en Pasto la edición 2015 del Encuentro de Melómanos y Coleccionistas, Salsa al Aire Libre con el apoyo de Gladys Palmera.

    El evento está dedicado a la música de charanga, ese formato instrumental de flautas y violines que está ligado a algunas de las expresiones musicales más importantes de las Antillas. Por ello el invitado estelar es el grupo Guango, una de las últimas charangas surgidas en la ciudad de Pasto y que responden a la escuela charanguera colombiana, tema, por cierto, de un libro de próxima aparición del especialista Sergio Santana. Junto a Guango (palabra de origen quechua que significa atado o racimo), que dirige el violinista Diego Lasso, estará el conjunto Lluvia y sus Soneros, formación local especializada en boleros y son montuno. Seguir leyendo

  • En casa de Wayne Gorbea

    WayneGorbea_JoseArteaga
    “Nosotros estábamos en la farándula de los jodedores”, dice Wayne Gorbea, el ilustre pianista de salsa refiriéndose a la fuerza interior que lo ha sacado adelante siempre.

    La señora Myong corre de un lado a otro. Lleva en sus manos un vaso de agua, un pañuelo con alcohol, dos pastilleros y tres cartas sin abrir. Coge cada objeto y lo lleva a otro de su casa para que sean útiles. El vaso, el pañuelo y los pastilleros son para su marido. Las cartas se las queda ella y suelta un ¡ufff!, que para sus adentros debe ser un ¡fuck you!, antes de ubicarse con sigilo cerca de donde yo me he sentado a ver si doy muestras de querer beber algo, o comer algo, o pedir algo. Quiere atenderme para seguir corriendo de un lado a otro. Seguir leyendo