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  • Hommy, Hommy, gracia divina

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    Vuelve Hommy, la ópera latina por excelencia de la salsa en la convulsa década de los 70. Richie Briñez nos cuenta los detalles.

    LarryHarlow_HenyAlvarez_3¿Qué es lo que hace posible que un niño ciego y sordomudo logre convertirse en un experto tocando el tambor? La gracia divina de Heny Álvarez y Larry Harlow, compositores de la sensacional ópera latina Hommy e interpretada por 50 músicos dirigidos por Harlow.

    Una temeraria combinación de formato sinfónico con una orquesta clásica de música afrocubana, interpretada a manera de obra teatral que llevó la salsa, de la esquina sudorosa del barrio al recato puro del Carnegie Hall de Nueva York, el 29 de marzo de 1973.Hommy_Program1973

    LarryHarlow_H_LP_Arteaga_FrontPues bien, 41 años después de aquella mítica grabación de la Orquesta Harlow y sus invitados, ya es una realidad: la ópera latina Hommy será, por fin, puesta nuevamente en escena. El padre, el heladero, el tio José, el elemento del bonche, el doctor y la mismísima Caridad, retomarán vida con un elenco totalmente renovado que incluye a los cantantes Herman Olivera, Frankie Vásquez, Ray de la Paz, Michael Stuart, Adonis Puentes, Luisito Rosario y Emo Luciano.

    Para la posible cantante que interpretará el clásico tema Gracia Divina, grabado originalmente por Celia Cruz, Larry Harlow hizo una encuesta de opinión por Facebook y entre las muchas candidatas postuladas para la clásica interpretación, desfilaron nombres como el de la cubana Xiomara Laugart, el de las boricuas La India y Choco Orta, y hasta el de la colombiana Nayibe La Gitana, pero todo apunta que la escogida fue la sonera cubana, Lisette Morales. El narrador sería Benicio del Toro, pero su participación está por confirmar.CeliaCruz_Hommy1973

    La fecha del recital será el miércoles 23 de Julio de 2014 en el Lincoln Center Out of Doors y la entrada será gratuita. Si piensa asistir le sugiero, por experiencia, llegar a hacer fila al menos con cinco horas de antelación si no quiere quedarse afuera.

    “Mírame, óyeme, atiéndeme y tócame” (Hommy, a Latin Opera).

    Richie Briñez

    El programa La Hora Faniática contará la historia del álbum Hommy con emisión a partir del sábado 12 de abril.

  • A Maite que la dejen así

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    Una lectura del álbum Déjame Así de la trompetista colombo-holandesa Maite Hontelé, a propósito de su lanzamiento europeo en vinilo.

    Maite Hontelé es hija de un melómano, Michaël, un holandés alto y rubio perdidamente enamorado de la salsa, que a comienzos de siglo XXI se la pasaba metido en el club Paramigente de la calle Bolívar en la parte alta de Barcelona. MichaelHontele_Paramigente

    MaiteHontele_ParamigenteMichael gozaba como un enano con las descargas que se armaban en aquel lugar después de las dos de la mañana y a las que acudían todos los músicos latinos de la ciudad. Una noche llegó acompañado de su hija, rubia rubísima a la que le brillaron los ojos cuando sacó su trompeta y se acercó al grupo de músicos sobre el tablado.

    No era fácil improvisar en medio de aquel grupo dirigido por Paco y conformado en su mayoría por músicos cubanos radicados en Barcelona. Los cubanos tendían a ser un tanto excluyentes y generaban una especie de “vacío” a quienes no eran de la partida habitual. Pero ella estaba encantada y era imparable, y además llamaba la atención su belleza y su color de piel entre tanto mulato rumbero. Y tocaba bien, la verdad es que tocaba muy bien.PacoyTrompetistas_Paramigente

    Pasó el tiempo y Maite siguió estudiando música, regresó a Holanda y se sumergió en la cultura salsera de los Países Bajos, siempre llena de intercambios y novedades latinas. Holanda es para la salsa la tierra de Jan Laurents Hartong y Nueva Manteca, de Arthur Schmidt y Salsaya, de Lucas Van Merwijk y su big band, de Nils Fischer y su Timbazo, pero también de la sabrosa escuela que creó Edy Martínez, de los múltiples proyectos de Gerardo Rosales, y de una incombustible orquesta llamada Rumbatá. Todo ello en medio de la noche de Amsterdam y de las academias de música de Rotterdam.

    MaiteHontele_JuanchoValenciaParamigente dejó de existir y la salsa en Barcelona adquirió otra dinámica, Michaël siguió “rumbeando” y de Maite no se volvió a saber hasta 2008. Había conocido a Juancho Valencia y se iba a vivir a Medellín. Desconozco las circunstancias de aquel encuentro, pero a partir de entonces se convirtió en otra Maite, la mona, en otro ambiente, con otra gente y con un cúmulo de ideas. Valencia sería el encargado de ponerlas en su sitio.

    Juancho Valencia también es hijo de un melómano, Luis Fernando Valencia, El Vale, un paisa encantador y de bigote, gran coleccionista y que del brazo de su esposa Gilma se iba a tirar paso a Convergencia y Rumbantana, y en las noches de luna llena se convertían en fabulosos bailadores de mambo. Juancho fue niño genio y llegó a ser el pianista más brillante de su generación antes de crear una sorprendente banda de trópico-alternativo o cumbia-jazz-humor-fusion llamada Puerto Candelaria.ElVale_camisaverde_Medellin1989

    MaiteHontele_LLM_CD_FrontTambién creó Merlín Studios Producciones con otro talentoso, Gabriel Vallejo, y en esos estudios se metió Maite pero no a descargar sino a interpretar sus propias ideas. De allí salió Llegó la Mona, pequeña producción en la que destacaba el clásico (de La Provincia) Pa’Maité, llevando a la salsa la popular creación de Iván Benavides y Teto Ocampo. Luego apareció el álbum Mujer Sonora, y en este el son Charanga pa’ Maite, muy en la onda de la salsa sonera que tanto le gusta.

    Pero este estilo que ha ido perfeccionando, no es gratuito. Cada quien conoce sus límites, y la lírica y el manejo de los tonos de Maite es más propicio para sonidos tipo SAR que tipo Fania. Ella lo denomina The New Sound of Old School Salsa y uno de los temas que mejor controla, aunque nunca lo ha grabado, es Cuba Linda, interpretado en su momento en los estudios de Radio Gladys Palmera en Barcelona.

    Su nuevo álbum se titula Déjame Así y salió en Colombia en 2013 únicamente en CD, pero ahora lo lanza en Europa con una edición en LP fabricado por la firma holandesa Record Industry.RecordIndustry

    AlainPerez_MaiteHonteleEn Déjame Así ese tono sonero de Maite se ha perfeccionado y lo expone en ocho temas (bueno, en realidad siete) producidos en Merlín, pero grabados en Caracas y Madrid además de Medellín. La razón de esta triangulación de ciudades es la lista de invitados que incluyen al bajista y cantante cubano Alaín Pérez, residente en España, y al sonero venezolano Oscar de León.

    Pérez interpreta el son Que Bonito, composición de Valencia, mientras que De León se entrega a un bolero histórico de Pedro Flores, Perdón, con versiones legendarias en su haber como la de Pedro Vargas & Benny Moré.

    Las composiciones de Valencia suelen recurrir a acordes que hacen parte de la memoria colectiva de los salseros: Déjame Así, por ejemplo, o Yo No Sé, aunque este último es un manifiesto acercamiento al tratamiento de trompetas que tiene la salsa de Puerto Rico, un estilo de toque pausado y lírico, una especie de sonido cool-jazz matizado con new age y representado en la música de Perico Ortíz, Humberto Ramírez, Orlando Pabellón, Charlie Sepúlveda y las trompetas de la Sonora Ponceña.

    Parecería entonces que Yo No Sé es el tema ideal de Maite. Pero mira tu por donde, el porro Juanita Bonita le sienta divinamente a este estilo cálido tan suyo. De ello tiene culpa el bonito arreglo de Juancho Valencia, quien parece haber escogido como referencia la versión popular de Billo’s Caracas Boys, típica de las fiestas de club, antes que la más pausada de Edmundo Arias. Se nota en ello todo el pasado de rumbita paisa charladita, aunque con un claro acento jazz en el piano.MaiteHontele_DA_CD_Front

    El disco cierra con Mañana, una variación del clásico de Tito Puente Cuando Te Vea. Descarga instrumental + coro en dos tiempos que confirma una impresión inicial: hay poco protagonismo de Maite en todo el álbum, algo muy curioso pues los trompetistas suelen ser dados a explotar sus virtudes con solos en cada una de las canciones que graban. Maite deja que el conjunto brille, quizás porque lo que la mueve es el sonido de bloque, o quizás porque no se atreve a dar un paso más allá. En todo caso no es un defecto, es una forma de ser.

    José Arteaga

  • La salsa es un circo

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    Una reflexión sobre el trasegar del baile de salsa y el estilo caleño a propósito del espectáculo Delirio.

    Siempre me llamó la atención porqué al mayor espectáculo de baile de salsa caleño le habían puesto Delirio.

    Más allá de la “acción o efecto de delirar, o despropósito o disparate”, según pone la Fundación Delirio a la hora de explicarlo todo en su libro de 2008 y al uso habitual que tenga la palabra en la cotidianidad caleña, pensé que a lo mejor vendría de alguna canción como Tu, Mi Delirio, el famoso bolero de César Portillo de la Luz. Pero no. El asunto se remonta a la Feria de Cali de 1975.

    ConcursodeSalsa_1975Florentino Corrales, ex Periódico Occidente, ex El Caleño, trabajaba entonces como corresponsal del diario El Tiempo en la ciudad de Cali y le tocó cubrir el concurso de salsa que se realizó el domingo 28 de diciembre de 1975 en el Gimnasio El Pueblo con la animación de Fernando González Pacheco. Ilustrada con fotografías de Gabriel Vanegas, Corrales tituló a su crónica “Fue el Delirio!”, justificando el impacto que tuvieron los movimientos de las parejas concursantes ante 12.000 personas. Que se recuerde, esa fue la primera vez que las palabras salsa, baile y delirio se encontraron juntas en un texto.

    Ya para entonces, mediados de los 70, la salsa era el fenómeno social por naturaleza de Cali y amén de su música, el baile representaba el aporte particular que los caleños le daban al género. No sólo era un baile de moda, sino una fuente de inspiración artística para muchachos salidos de los barrios populares y de los alrededores de la ciudad. La salsa se había convertido en una delirante forma de canalizar energías y demostrar hasta que punto se era hábil con los pies. Sólo el fútbol podía hacerle sombra.WatusiyMaria_1

    En aquella jornada del 75 actuaron la orquesta del recientemente fallecido Nelson Henríquez, la Dimensión Latina y El Gran Combo de Puerto Rico; y entre los bailadores: los creadores del Ballet Folclor Urbano Evelio y Esmeralda, los campeones infantiles Hernán y Sandra, y los campeones mundiales Watusi y María. Las tres parejas representaban tres líneas de acción que harían carrera en Cali, cada en su estilo, por supuesto.

    BarrioBallet_1El Ballet Folclor Urbano de Evelio Carabalí fue la segunda escuela que nombró como “ballet” a las coreografías salseras. La primera había sido el Ballet de la Salsa, creado en 1971 por Telembí King, Jimmy Boogaloo y Amparo Arrebato. Y la más conocida se dio casi diez después de este evento, cuando la coreógrafa Gloria Castro creó el espectáculo Barrio Ballet al amparo del colegio de secundaria especializado en danza clásica, Incolballet.

    Lo de los niños salseros también tuvo un antes y un después; sobre todo un después con la creación sucesiva de escuelas de baile y la Fundación Artística Nueva Dimensión en el barrio Ciudad Modelo. Toda la ciudad es un semillero de talentos y sus presentaciones son el plato fuerte de shows como el de Delirio.

    En cuanto a los campeonatos mundiales, estos habían comenzado en 1974 en el Coliseo Evangelista Mora, y claro, Watusi Rivas y María Tovar eran unos fuera de serie. El haber ganado el primer torneo les dio fama eterna, aunque no estarían juntos eternamente. Watusi tuvo también de parejas a Angélica y a Magnolia, y María a Félix Veintemillas y a Guaracho. Y cada uno de ellos fue incrementando su fama en los grilles y tabernas de aquella vieja Cali del Honka Monka y el Mauna Loa.

    Los campeonatos mundiales derivarían en una forma extraña de exhibición y concurso llamada Salsa Congress. Al principio fueron eventos abiertos para mostrar diferentes temáticas relacionadas con el mundo de la salsa, desde las más intelectuales hasta las más lúdicas, pero pronto el baile acabó imponiéndose y hoy en día la palabra Congreso está asociada a la competencia de baile. Los Salsa Congress se han extendido hasta tal punto que la empresa del promotor neoyorquino Albert Torres produce 32 eventos internacionales y una Copa Mundial anual.

    En Cali el primer Congreso de Salsa lo organizó Rafael Quintero en 1980. Fue una especie de micro-festival donde se ofreció conferencias más música, cine y baile. Por supuesto, se ganó la animadversión de más de un músico y más de un melómano, porque la rivalidad y los celos hacen parte de este mundo como si fuese su adn; pero de todas formas Quintero logró mantener viva la llama de sus congresos durante nueve años y se dio el lujo de tener activos a bailadores de la llamada Vieja Guardia, una escuela y un estilo que tienen mucho que ver con Delirio… mucho más de lo que se piensa.


    Y ella brrrrrrrrrmmmmm, aceleraba

    En plena mitad del Siglo XX, México era el líder latinoamericano en producción de cine. Su poderosa industria, amparada por el suministro de recursos técnicos provenientes de Estados Unidos y avalada por Hollywood, se dio el lujo de generar toda una Época de Oro en la que surgieron estrellas como Cantinflas o Pedro Infante, y grandes directores como Pedro Armendáriz y El Indio Fernández. México decretó leyes internas para proteger su cine y se creó el Banco Cinematográfico, generando películas por toneladas.

    Y aunque se considera que el declive de esa Época de Oro se dio durante la Guerra Fría, lo cierto es que aquella industria inundó de películas las salas de cine de todas las ciudades suramericanas justo en ese período de los años 50. La temática imperante fue el melodrama, pero esta derivó en un estilo llamado Cine de Rumberas, donde mujeres muy atractivas luchaban a brazo partido para triunfar en el mundo del espectáculo. Así surgieron Ninón Sevilla, María Antonieta Pons y, de alguna manera, la vedette Tongolele.TinTan_1

    Descubierta la fórmula del éxito comercial, los productores no tuvieron más que combinar de distintas maneras sus ingredientes principales: orígenes humildes, música tropical, ambiente de cabaret y talento para el baile. Se hicieron más de cien películas sobre Rumberas y aparecieron variantes del género con estrellas del baile y la comicidad como Resortes y Tin Tan. Fue un cine que no requirió mucha inversión económica y que reventó los precios de producción. La calidad bajo, pero inundó el mercado.

    Las inolvidables sesiones de matinée, vespertina y noche, sobre todo las de sesión doble dominical en las salas de cine de barrio, se llenaron de películas como Músico, Poeta y Loco, Escuela para Suegras, Al Son del Mambo o Los Fantasmas Burlones. Y los aspirantes a bailarines de Cali, Medellín, Barranquilla, Caracas, Lima y un montón de ciudades, descubrieron aquellos movimientos acrobáticos, casi circenses, de esas maravillosas estrellas del celuloide.

    Adalberto Martínez, Resortes, se crió en el ambiente de las Carpas Mexicanas, suerte de teatros ambulantes que presentaban revistas musicales de pueblo en pueblo en la primera mitad del Siglo XX. Allí descubrió el tap y el charleston, y a la sombra de un mecenas llamado José Herrera Procopio debutó en el Teatro Hidalgo y se dio a conocer como El Flaco Espontáneo, porque nunca tomó clases de baile. Con unas herraduras clavadas a las suelas de los zapatos, pasó a los salones de baile, y cuando emergió Dámaso Pérez Prado con su envolvente sonido, dejó el tap y se especializó en mambo llenando el Teatro Apolo, interpretando a borrachos a punta de caerse, inventando pasos en los que contorsionaba el cuerpo hasta el extremo, rodando más de cien películas y utilizando el remoquete de Resortes Resortín de la Resortera.

    Germán Valdés, Tin Tan, vivió en la frontera con Estados Unidos y se hizo adulto en el ambiente de la comunidad pachuca, famosa por sus trajes enormes tipo zoot suit de solapas alargadas, pantalones bombachos y sombreros de ala ancha con los que iban a bailar el boogie woogie de Pete Johnson y el hi-de-ho de Cab Calloway los domingos por la tarde. Trabajó en la radio, fue imitador de Agustín Lara y se hizo llamar El Pachuco Topillo Tapas, hasta que el ventrílocuo ecuatoriano Paco Miller le puso Tin Tan cuando se radicó en el DF y formó una tremenda pareja cómica junto a Marcelo. El arte de Tin Tan consistía en improvisar pasos con la melodía de cada canción.

    En un viejo café del centro de Medellín y gracias a la ayuda de Sergio Santana, entrevisté hace ya varios años al bailador Jairo Colorado, quien me contó como sacó de Tin Tan el estilo para vestir y de Resortes el sentido del equilibrio. Pero no todo: “Yo hacía una ruleta; ella iba dando la vuelta, me iba llevando. Yo me le bajaba así, me cogía la punta del pantalón y ella brrrrrrrrrmmmmm, aceleraba y después me soltaba y yo seguía así, chi chi chi chi chi cogido de la punta del pantalón. Eso se lo aprendí yo al Suavecito, bailando en una película mexicana”.

    Colorado también contaba una anécdota con un homónimo de Tin Tan durante una temporada en Cali: “Tintan era un embolador que había ganado una maratón bailable de 72 horas en Bucaramanga y Carlos Valencia era el mejor bailando con dos mujeres. Elmo Valencia, que así se llamaba Tintan, estaba trabajando de mesero en el Mocambo y una noche sonó un mambo. Salió este man y pin pin pin, como dos tijeretas, caída de hoja y se paró todo tembloroso y ni se qué. Cuando se regó la bola por ahí por la zona y me preguntó por él Carlos Valencia. Que este que anda diciendo que se ganó no se qué, que una maratón. Hombre, Carlos, yo no se, le dije. El tiene unos recortes, pero quien sabe con quien bailó. Si es que él no sabe con quien se va a encontrar aquí, me respondió… ¡Ay, hermano! y esa noche lo cogieron, oiga. No le quedaron ganas de bailar. La semana entrante no fue a trabajar al Mocambo. Es que en Cali habían unos bailarines muy buenos”.


    La colombina que hace bum

    CircoPasto_1974La primera vez que ví bailar el estilo caleño, ese que fue heredado de la magia del cine, que se fue transformando cuando se pasó del mambo al cha cha chá y luego a la pachanga y al boogaloo, que se hizo legendario en los grilles cercanos a La Ermita, que hizo campeón a Watusi y María y que conoció toda Colombia porque lo bailaron Willington Ortíz con Celia Cruz, fue en un circo. Fue una tarde-noche en una enorme carpa que los Hermanos Gasca templaron en un escampado que había frente al Coliseo Cubierto en la Avenida Boyacá de Pasto.

    También fue la primera vez que ví elefantes y camellos y a Gustavo, Juventino y Martín, las estrellas del circo. Pero lo que me llamó más la atención fue una pareja que bailaba saltando a contra-pie, dando vueltas sobre si mismos y agarrada tan fuerte de las manos que si se soltaban se golpearían muy duro contra las sillas del público. Ella iba de blanco y minifalda y él vestía camisa de orlas y zapatos kung fu. Bailaron el mambo Lupita, y fue la primera vez que escuché la canción y la primera vez que memoricé una canción tras una sola escucha.

    No fue el único circo que mostró a bailadores de salsa como parte de su show. Supe de otros en el norte de Colombia y en Perú. El circo en general quería integrarse a la moda del momento y se notaba que le iba bien con esos shows que combinaban, destreza, intensidad, malabarismo, acrobacia, velocidad, ritmo, musicalidad, belleza y atletismo. La salsa era magia y diversión y encima, estaba de moda… Era “lo último en guarachas”.

    Por supuesto, los bailadores se especializaron. Ya venían especializados desde la Vieja Guardia, pero la irrupción del estilo caleño incentivó esa especialidad. Manuel Natilla era experto en guaracha, Benigno Holguín en mambo, Félix Veintemillas en pachanga, Pedro Castro en bolero apache, y un chico llamado Carlos Paz en improvisar las melodías como Tin Tan. Sin embargo, por esas cosas de la vida, a Paz no lo llamaron Tin Tan sino Resortes, El Resortes Colombiano.

    Y viajaron, y se establecieron en otras ciudades llevando su arte a las salsotecas de las ciudades capitales de Colombia, donde acudían con su disco debajo del brazo y esperaban a que fuera medianoche para ser anunciados y hacer su show particular. Esos bailadores de discoteca bailaban salsa, y aunque esto parece un pleonasmo, lo cierto es que no bailaban otra cosa aunque cogieran elementos del soul, de la música disco, del rock and roll y del Twist que se veía en las películas y series de televisión. Cuando apareció Simone El Africano se puso de moda la caída de hoja africana, y cuando surgió Michael Jackson se puso de moda el caminar hacia atrás.BonBonBum_propaganda

    En la Bogotá de comienzos de los 80, a donde media Colombia llegaba para acabarla convirtiendo en la gran metrópoli que es hoy, destacaba un bailador de caricatura, un caleño de estilo parecido al del Carlos Paz y que se llamaba Jesús María Solarte. A Solarte se lo conocía como Chucho Bon Bon Bum porque había actuado, al igual que Paz, en una serie de propagandas para televisión de la famosa piruleta, la cual tenía por canción una pegadiza estrofa que decía: “todos comemos bon bon bum, la colombina que hace bum”.

    Y pasó el tiempo y pasaron las modas, y de aquellas acrobacias en las que se lanzaba la pareja al aire y se la recogía para dar media vuelta en el suelo y seguir moviendo los pies, se llegó a la pasividad de los nuevos ritmos y estilos musicales. Los combates simulados de boxeo que determinaba el mambo, las caminatas para adelante y para atrás que obligaba la pachanga y los saltos que propiciaba el boogaloo fueron reemplazados por las figuras armónicas de cruces de brazos marcadas por la pasividad de la salsa balada. El merengue impuso algo de frenetismo, pero no de variedad.

    Con la globalización de los 90 y comienzos de siglo XXI llegó también la estandarización, y todo baile con aroma caribeño entró en una misma categoría para las escuelas de baile. La palabra “salsa” que tanto odiaban los cubanos, se convirtió en género bailable universal donde entraron todos los estilos y tendencias: el estilo Nueva York, el estilo Chicago, el estilo Puerto Rico, la rueda de casino cubana, la salsa en línea L.A., On 1, On 2… Y acabó, como no, pareciéndose a los bailes de salón donde las parejas caminan con la cabeza erguida y los hombros por delante y parecen posar eternamente para una fotografía.

    TitoPuente_KathrynMurrayAlejandro Ulloa, una de las personas que más ha investigado sobre el fenómeno del baile salsero, renegaba de la estandarización como regla universal y en su obra El Baile: Un Lenguaje del Cuerpo exponía como los bailadores caleños no necesitaban de clases por correo de Arthur Murray, el más famoso profesor de baile de todos los tiempos (y cuyas enseñanzas pusieron la primera piedra de las academias actuales), para dar rienda suelta a su talento natural. Al igual que Alberto Dallal, estudioso del baile popular en México, Ulloa abogaba por la espontaneidad como rasgo ineludible. Enrique Romero, entretanto, no deja de advertir que si bien todo esto es cierto, el fenómeno de las escuelas y congresos tiene tal magnitud que merece un análisis particular.


    Ahí viene el cabaret

    Junto al melómano Javier Benavides asistí a Delirio en el Parque del Amor de Cali por una amable invitación de Isabella Prieto (se presenta sólo una vez al mes y las boletas son muy peleadas). Lo primero que llama la atención es la reventa de entradas como si se fuese a jugar un partido de la Champions League. Lo segundo es el estudiado sistema de marketing que te va conduciendo de un producto a otro, al igual que en Ikea te conducen por un caminito de un sistema de muebles a otro. Y lo tercero es el espectáculo particular que presentan. En este caso, La Pinta.JavierBenavides_JoseArteaga

    La Pinta narra una historia escenificada y bailada, de la misma manera en que el Cirque du Soleil ofrece un tema distinto en cada temporada. Y, por supuesto, guardadas las debidas proporciones es imposible no comparar ciertos sketchs de La Pinta con el show Michael Jackson The Inmortal del Cirque du Soleil. Uno como salsero no deja de sentirse orgulloso de ver esta música en un lugar tan privilegiado.

    Pero, ¿porqué lo han hecho? Quizás la respuesta se encuentre en una palabras que hace unos cuantos años dijo Rafael Quintero:

    “A vos te impresiona una pareja bailando una salsa pechito a pechito, y dando paseos por la pista y el romanticismo que pueda haber, y el acople y todo eso, y como tira los pies para’cá y como tira los pies para’llá. Pero cuando tu has visto una coreografía de esas y después ves la misma, y después otra vez la misma y así, entonces viene una cosa que es el espectáculo. El espectáculo ya tiene otros códigos, ya tienes que manejar otras cosas que sorprendan a la gente permanentemente. Entonces ahí viene el cabaret; tiene que ver con el vestuario, los cambios de vestuario, la porte escénica, las coreografías y además una cosa que ha gustado mucho en la danza: y es que alguien ve en escena algo que él no sería capaz de hacer”.

    El baile caleño con su pasito cañandonga no ha tenido tan fácil cabida en las escuelas de salsa de otras latitudes. En las doce escuelas especializadas que hay en el centro de Barcelona, ciudad mediterránea donde el baile de salsa se ha extendido abiertamente, ninguna lo tiene como estilo particular. Es admirado y elogiado, pero queda para ver y no aprender, si acaso como un seminario particular… Evidentemente este tema necesita más observación.

    CarlosPaz_1Mientras tanto me vuelven a asombrar los mismos hechos que asombraron al público en 1975: el caminado con los talones de Carlitos Paz en Malanga Amarilla, el desparpajo del niño Santiago Ayala en Agua que va a Caer, o el baile con zancos de una pareja en El Títere. Es como si la salsa de los viejos tiempos hubiese vuelto a ser protegida por las carpas de un circo, como volviese a los orígenes de su espectacularidad.

    José Arteaga

    Agradecimientos: Alejandro Ulloa, Daniel Olarte, Enrique Romero, Isabella Prieto, Rafael Quintero, Richard Yory, Sergio Santana.

    Fuentes consultadas:

    Arteaga, José. La Salsa. Intermedio Editores, Bogotá, 1990.
    Dallal, Alberto. El Dancing Mexicano. Editorial Oasis, México, 1984.
    Fundación Delirio. El Delirio de Cali. Cactus Ediciones, Cali, 2008.
    Fundación Delirio. El Delirio de Cali Vol. 2. Cactus Ediciones, Cali, 2013.
    López Vilalta, María José. Guía para Conocer la Salsa, Tikal, Barcelona, 1995.
    Ulloa, Alejandro. La Salsa en Cali. Universidad del Valle, Cali, 1992.
    Ulloa, Alejandro. El Baile. Secretaría de Cultura y Turismo, Cali, 2005.
    Waxer, Lise A. The City of Musical Memory. Wesleyan University Press, Middletown, 2002.